MADRID, 16 de agosto. (PRENSA EUROPA) –

Una investigación realizada en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) ha identificado un papel clave de la vía MKK3/6-p38y/d en el desarrollo de la hipertrofia cardíaca.

La información, publicada en la revista científica ‘eLife’, sugiere que la inhibición de p38y/d podría ser una estrategia terapéutica útil para el tratamiento de patologías como la miocardiopatía hipertrófica, pero sigue sin explorarse por la falta de inhibidores específicos de estas proteínas.

Por otro lado, la investigación, dirigida por la doctora Guadalupe Sabio, tiene importantes implicaciones para el uso clínico a largo plazo de los inhibidores de p38a existentes que pueden ser dañinos para el corazón.

Nuestro corazón tarde alrededor de cien mil veces cada día para bombear sangre a todo el cuerpo continuamente, sufitriando el oxígeno y los nutrientes que los órganos necesitan para funcionar. Su función es mantener satisfechas las demandas de sangre durante situaciones normales, pero también durante situaciones de estrés.

Para lograrlo, el corazón tiene la capacidad de aumentar su tamaño, proceso conocido como hipertrofia. La hipertrofia cardiaca puede producirse en circunstancias normales, como el crecimiento normal durante el desarrollo tras el cimiento o la hipertrofia cardiaca inducida por el ejercicio físico, asegura Rafael Romero, autor principal de este estudio. En otros casos, también puede ser causado por enfermedades como la hipertensión o algunas enfermedades genéticas.

Dentro del cardiomiocito (la célula contráctil que forma el corazón), existen numerosas moléculas que son activas para promover la hipertrofia cardíaca. “Uno de ellos es la vía p38, que es activada por inductores de estrés”, explicó Romero.

Las proteinas p38 controlan un amplio espectro de procesos y su desregulacion se ha relacionado con numerados enfermedades, convirtiéndolas en una prometedora diana farmacológica para uso terapéutico.

Sin embargo, solo se han conseguido inhibidores específicos de la p38a y, como reconeza Sabio, «los resultados de los ensayos clínicos con humanos hasta ahora han sido decepcentantes». «AlternativaComo a la inhibición de la p38a, otras proteínas de la ruta como las p38y y p38d o la MKK6 constituyen dianas farmacológicas potencialmente interesantes», agregó.

En este sentido, el grupo del CNIC coordinado por la doctora Sabio decidió evaluar si la inhibición de MKK6 podía ser segura y si presentaba efectos negativos a largo plazo.

Utilizando ratas mutantes que carecían de MKK6, se demostró que la deficiencia de esta proteína reducía la esperanza de vida de estas ratas: estas ratas desarrollaron hipertrofia cardíaca y disfunción cardíaca avanzada con la edad. Usando diferentes modelos de ratones, demostraron que cuando MKK6 está ausente, la activación de p38a, uno de los miembros de la familia p38, se reduce significativamente.

Sin embargo, la inactivación de p38a promueve una activación inesperada de otra rama de la vía, las proteínas MKK3, p38y y p38d. Esto resultó en la activación de otra vía clave en el desarrollo de la hipertrofia cardíaca, la vía mTOR.

«Hemos identificado un papel clave para la vía MKK3/6-p38y/d en el desarrollo de la hipertrofia cardiaca. Esto tiene implicaciones importantes para el uso clínico de los inhibidores de p38a en tratamientos crónicos, ya que pueden causar cardiotoxicidad a largo plazo», afirma. explica Sabio.

Sin embargo, «abre la puerta a que se profundice en la búsqueda de inhibidores específicos de p38g y p38d, con potencial uso para tratar enfermedades cardíacas».

Este trabajo ha sido financiado por MINECO-FEDER, American Heart Association; EFSD/Lilly European Diabetes Research; Fundación AECC y Comunidad de Madrid IMMUNOTHERCAN-CM; Instituto Nacional de Corazón, Pulmón y Sangre; Fundación Bancaria «La Caixa; Fundación La Marató TV3: Programa FP7 Marie Curie; premio EFSD Rising Star y JDC-2018-Incorporación (MIN/JDC1802).

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