Comer de una forma segura es de vital importancia y muchos de los habitos que normalmente incorporamos en nuestra rutina son un obstado para ello. De la mano de Noelia López, nutricionista de Nestlé, nos adentramos en el mundo de la salud culinaria. ¿Cómo debemos cocinar para evitar la llamada? contaminación cruzada?

La contaminacion cruzada en la cocina

La contaminación cruzada es un proceso en el que microorganismos u otras sustancias, como pueden ser los alérgenos, pasan de un alimento a otro sin que realente lo sepamos. Es una de las principales causas de toxoinfección y es muy peligrosa para personas celiacas o alérgicas.

Puede producirse por:

  • Contacto directo: se da porque hay un contacto directo entre alimento crudo y cocinado
  • contacto indirecto: ocurre cuando los alérgenos pasan de un alimento a otro a través de las manos, trapos, cuchillos, tablas, etc. que utilizamos para cocinar.

Para hablar de bienestar nutricionaluncial Noelia López señala que debemos tener en cuenta que los alimentos que tomamos viejos seguro, es decir, que están libres de contaminación. En otras palabras, que no contengan bacterias, parásitos, sustancias químicas o agentes físicos.

“La mayor parte de este tipo de contaminación está en los hogares”, dijo el experto.

como evitarlo

Para esquivar esta contaminación la nutricionista insiste en que debemos ser meticulosos en la cocina. Seguir buenas practicas para evitar la contaminacion cruzada evita que suframos sus consecuencias.

La norma básica de seguridad alimentaria que especifica Noelia López se basa en:

  • Limpiar: tanto manos como utensilios, con agua y jabón
  • Separación: separar y proteger los alimentos crudos de los cocinados
  • Cocinar: cocine alimentos como la carne, asegurándose de que alcance al menos 75ºC en el centro de la comida
  • Enfriar: una vez fríos, debemos consumirlos al poco tiempo o bien podemos refrigerarlos al menos a 4ºC.

Lavarnos las manos

Lavarse las manos es un paso básico, la primera barrera contra la contaminación cruzada. Claro que frecuentemente está infravalorado. Y ya no es solo eso, sino que además lo hacemos mal.

¿Te lavas bien las manos?

O bien nos olvidamos o lo hacemos demasiado rápido. Porque, tal y como señala la nutricionista, lavarse las manos debe ser todo un ritual: ese enjuagón de tres segundos con agua no es suficiente. ¡El tiempo de lavado estimado debe durar al menos 50 segundos!

Estos son los pasos que debemos seguir para lavarnos correctamente las manos:

  • Frotar con agua y jabón las palmas y la parte superior e inferior de las manos.
  • Interlazar los dedos es importante para lavar las manos al completo.
  • Frotar la punta de los dedos, ya que es donde se acumulan las bacterias con mayor facilidad.
  • Enjuagar con agua abundante y secar las manos con un trapo limpio.

Utensilios limpios y del material ídóneo

Para cerciorarnos de que nuestra cocina es segura debemos tener en cuenta la limpieza y el material de nuestros utensilios. Distinguimos por grupos:

bayetas y estropajos

Debemos cambiarlos muy frecuentemente o desinfectarlos a menudo. Porque se trata de productos con un uso diario continuo, algo a lo que siempre recurrimos.

tablas de cortar

No se puede utilizar la misma tabla para los alimentos cocinados que para los crudos. Las bacterias presentes en un alimento pasarían al otro. Pero más allá de esto, también podemos hablar del material ideal para las tablas de cortar.

Y es que, aunque la madera puede parecer la mejor opción (por su durabilidad o sostenibilidad), en la cocina no lo es: su superficie porosa tiende a absorber agua, por lo que los microorganismos contan con un entorno ideal para crecer. A esto se le suma la posibilidad de que se astilla por el uso, cosa que puede significar que nuestra comida quede contaminada por ello.

Noelia López recomienda plástico o silicona, que también se pueden lavar en lavavajillas. La silicona, por su comodidad, fácil limpieza y versatilidad será la opción perfecta.

cirios

El vidrio de borosilicato es, en tema de la alimentación, la mejor opción para los tapers.

Pero si lo que nos interesa es el plastico, debemos tener en cuenta su tipología para saber cómo podemos utilizarlo y con que tipo de alimentos. En la parte inferior de estos contenedores encontraremos un número que especifica el tipo de plástico antes de encontrarlo. En base a ello, lo usaremos para una cosa u otra.

Cubiertos y cuchillos

EFE/Bárbara Walton

Ocurre lo mismo que con la tabla, tanto en uso como en material. Es decir, ni podemos utilizarlo simultáneamente en alimentos crudos y cocinados ni la madera es buena opción para este tipo de utensilios.

El acero inoxidable, en estos casos, es imprescindible: en la cocina, por su fácil limpieza, mantenimiento y durabilidad, es un material al que recurrimos con frecuencia.

Al hablar de los cubiertos, no debemos pasar por alto el hecho de que, si son de una sola pieza, mejor: son más fáciles de limpiar que aquellos que están formados de dos piezas. Al no existir espacios donde se pueden quedar restos de alimentos, las probabilidades de contaminación alimentaria se reducirán enormemente.

Lavar la comida no siempre es buena idea

Hay malos hábitos que pasan por buenos y precisamente por eso son los más peligrosos. Y esto pasa con el tema de lavar alimentos. Porque, aunque creamos que debe hacerse siempre, lo cierto es que hay algunos alimentos cuyo lavado es, además de necesario, una posible causa de contaminación cruzada.

No lave el pollo ni el pescado

Es el caso del pollo o del pescado. Colocar el pollo o el pescado bajo el agua hace que las salpicaduras que de ella se deriven contaminen las encimeras o cualquier utensilio cercano con bacterias de la propia comida. La forma ideal y lógica de eliminar estas bacterias es cocinándolos. Con el calor bastaría.

Además, también es importante tener en cuenta que la manipulación de estos alimentos debe ser justamente antes de cocinarlos, para no hacer que la exposición al aire sea excesiva y por tanto, aumenten las probabilidades de contaminación.

Los huevos tampoco!

Pero, al igual que el peligro que implica el lavado de carnes y pescados, Noelia López también ocurre en el caso del huevo: lavar su superficie facilita la entrada de microorganismos del interior, debido a la porosidad de su cáscara.

Esto si debes lavarlo

Sin embargo, los productos anteriores señalados son las excepciones. Por lo general, debemos preocuparnos por enjuagar los alimentos. Un ejemplo de este hijo las frutas y verduras. Eso si, con el agua no es suficiente.

Solo con agua eliminamos las impurezas, pero no los microorganismos. Por eso la experta habla de una mezcla de lejía apta para uso alimentario y agua (1 cucharada por cada tres litros), cosa que sí garantiza la eliminación de estos microorganismos. No olvidemos que después de emplear esta mezcla habrá que pasarlas otra vez por agua, para eliminar cualquier residuo.

Pero las frutas y las verduras son los ejemplos clásicos… ¿Qué otros alimentos debemos lavar?

arroz y quinoa

Lavar el arroz o la quinoa no es simple capricho. Enjuagar el arroz, por ejemplo, nos ajudare a retirar parte del arsenico que contiene. En el caso de la quinoa, hablamos de una sustancia que se encuentra de forma natural en ella, la saponina, que se elimina fácilmente con agua.

legumbres secas

Otros de los alimentos que debemos enjuagar son las legumbres secas. Nos ayuda a retirar sus impurezas y los restos de polvo que puedan contener.

El papel del orden

La nutricionista de Nestlé habla del papel del espacio en la cocina: disponer de distintos espacios que permitan poner una barrera ante un posible caso de contaminación cruzada. Claro que este irá en función del espacio de nuestra cocina. Lo ideal es tener una zona para alimentos crudos y otra para alimentos cocinados.

Esa separada es vital para contar con una cocina segura y, por tanto, libre de contaminantes.

Fuente

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *