MADRID, 15 de septiembre. (PRENSA EUROPA) –

Según un nuevo informe de la Comisión Lancet sobre COVID-19, las fallas globales y generalizadas en la respuesta a la enfermedad han causado millones de muertes evitables y revertido el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU en muchos países.

La Comisión Lancet es el resultado de dos años de trabajo de 28 de los principales expertos mundiales en políticas públicas, gobernanza internacional, epidemiología, vacunación, economía, finanzas internacionales, sostenibilidad y salud mental, y consultas con más de 100 colaboradores de 11 grupos de trabajo mundial.

El informe advierte que el logro de estos objetivos depende de un multilateralismo fortalecido que debe girar en torno a una Organización Mundial de la Salud (OMS) reformada y fortalecida, así como inversiones y un plan perfeccionado para la preparación nacional ante la pandemia y el fortalecimiento de los sistemas de salud, con especial atención a las poblaciones vulnerables.

Las inversiones cruciales también incluyen la mejora de las transferencias de tecnología y conocimiento para productos de salud y la mejora de la financiación internacional de la salud para países y regiones con recursos limitados.

“La asombrosa cantidad de víctimas de los dos primeros años de la pandemia de la COVID-19 es una profunda tragedia y un enorme fracaso social a múltiples niveles”, lamenta el profesor Jeffrey Sachs, presidente de la Comisión, profesor de la Universidad de Columbia (Estados Unidos) y presidente de la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible.

«Debemos enfrentarnos a duras verdades –advierte–: demácios gobiernos no han respetado las normas básicas de racionalidad e institución transparencia; promovido la colaboración mundial para controlar la pandemia».

Por ello, asegura que “ahora es el momento de emprender una acción colectiva que promueva la salud pública y el desarrollo sostenible para poner fin a la pandemia, abordar las desigualdades en salud a nivel mundial, proteger al mundo frente a futuras pandemias, identificar los orígenes de esta pandemia y creer resiliencia para las comunidades de todo el mundo».

El informe reconoce que durante la pandemia ha mostrado varios aspectos de la cooperación internacional en su mejor momento, como las asociaciones público-privadas para desarrollar múltiples vacunas en un tiempo récord; las acciones de los países de altos ingresos para apoyar financieramente a los hogares y las empresas; y la financiación de emergencia del Fondo Monetario Internacional (IMF) y el Banco Mundial, pero también han posto de manifiesto múltiples fallas en la cooperación mundial.

En ese sentido, destaca “las demoras de la OMS al momento de declarar una emergencia de salud pública de importancia internacional y reconocer la transmisión aérea del SARS-CoV-2 coincidieron con la falta de cooperación y coordinación de los gobiernos nacionales en términos of los protocolos de viaje, las estrategias de pruebas, las cadenas de suministro de productos básicos, los sistemas de notificación de datos y otras políticas internacionales vitales para reprimir la pandemia».

También enumera «la falta de cooperación entre los gobiernos para el financiamiento y distribución de productos sanitarios clave -incluidas vacunas, equipos de protección personal- y que los recursos para el desarrollo y producción de vacunas en países de bajos ingresos» tienen un costo muy elevado».

El informe también critica las respuestas nacionales al COVID-19, que a menudo se caracterizan por «una evaluación de salud pública incoherente y una aplicación deficiente de medidas sociales y de salud pública, como el uso de máscaras y vacunación y muchas políticas públicas no cumplieron adecuadamente». abordar los efectos profundamente desiguales de la pandemia en comunidades vulnerables, como mujeres, niños y trabajadores en países de bajos y medianos ingresos. Todo ello «exacerbado por las extensas campañas de desinformación en los medios de comunicación social».

Así, recomienda que “los planes nacionales de preparación para la pandemia deben incluir la protección de grupos vulnerables, como mujeres, personas mayores, niños, comunidades desfavorecidas, refugiados, pueblos indígenas, personas con discapacidad y las personas con enfermedades comórbidas. pérdida de empleo y el cierre de escuelas deboto a la pandemia han devastado los progresos realizados en materia de igualdad de género, educación y nutrición, y es fundamental evitar que esto vuelva a suceder», alertan.

La profundización de las desigualdades socioeconómicas, sumada a los retrocesos económicos y de salud pública y las crecientes tensiones sociales y políticas, ha puesto en jaque la agenda de los ODS 2030, advierten, porque piden acciones inmediatas en un corto plazo para poner fin ante la emergencia del COVID-19, y las recomendaciones de política de largo plazo para una nueva era de cooperación multilateral que permita alcanzar un desarrollo sostenible de largo plazo.

Para controlar definitivamente la pandemia, la Comisión propone que todos los países adopten una estrategia de vacunación plus, que combine la vacunación generalizada con precauciones de salud pública y medidas financieras adecuadas.

Además, para prepararse para futuras amenazas sanitarias pandémicas, la Comisión recomienda reforzar los sistemas nacionales de salud y adoptar planes nacionales de preparación ante pandemias, con medidas para mejorar la vigilancia y el seguimiento coordinado de las nuevas variantes, proteger a los grupos vulnerables y crear entornos escolares y laborales. más seguros invirtiendo en ventilación y filtración.

Y para mejorar la capacidad mundial de respuesta a las pandemias, pide que la OMS se transforme y se fuerce con un aumento sustancial de financiación y una mayor participación de los jefes de Estado representan que a cada región para apoyar mejor la toma de decisión y las acciones, especialmente en asuntos urgentes y controvertidos.

La Comisión recomienda una inversión mayor y más eficaz tanto para la preparación ante la pandemia como para los sistemas sanitarios de los países de desarrollo. Para logar este objetivo, se estima que se necesitarían unos 60.000 millones de dólares anuales.

Junto con este compromiso de financiación a largo plazo, la Comisión recomienda un esfuerzo de 10 años por parte de los países del G20 para reforzar la investigación y el desarrollo y las inversiones en infraestructura y la capacidad de fabricar todas las herramientas críticas para el control de la pandemia, incluidas las pruebas. , diagnósticos, vacunaciones, tratamientos y PAI, junto con el apoyo y capacitación del personal de salud en países de bajos y medianos ingresos.

Se formulan otras recomendaciones, como el llamamiento a la expansión del Consejo Científico de la OMS para que aplique las pruebas científicas urgentes a las prioridades sanitarias mundiales, incluidas las futuras infecciones emergentes; el fortalecimiento de la OMS mediante la creación de un Consejo Mundial de la Salud de la OMS con representación de las seis regiones de la OMS; y el fortalecimiento de los sistemas nacionales de salud.

La Comisión también reconoce la necesidad de realizar una investigación independiente y transparente sobre los orígenes del SARS-CoV-2, junto con una normatividad sólida, que ayude a prevenir futuras pandemias que puedan derivarse de actividades tanto naturales como relacionadas con la investigación, y para reforzar la confianza de los ciudadanos en la ciencia y los poderes públicos.


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