Las ONG consultadas por EFEsalud (CEAR, Médicos Sin Fronteras y UNICEF) han puesto el acento sobre este problema al hilo de la crisis de refugiados ucranianos -ya son más de dos millones- que huyen de su país tras la invasión rusa.

«Llegan con lo puesto y en estado de shock, y es que no solo dejan atrás sus casas y propiedades materiales, también sus sueños, sus ilusiones, sus proyectos, sus familiares, sus amigos ..», explica Ángeles Plaza, psicóloga de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR).

Están huyendo de la guerra, del miedo, del terror, «sienten impotencia y dolor y tendrán que atravesar todo un proceso de duelo, y utilizarán ayuda y redes de apoyo familiares y sociales».

La profundidad de las heridas emocionales, se refiere, llegó del horror que han vivido, si han visto muertos o presenciado bombardeos, si la huida ha sido más o menos larga y penosa, sin han sufrido violencia y también influirán sus características personales como su experiencia y bagaje vital.

La buena noticia, apunta por su parte Cristina Carreño, psiquiatra y responsable de salud mental de Médicos sin Fronteras es que la mayoria podran superarlo cuando lleguen a un lugar seguro y/o puedan rehacer sus vidas.

«Pero el problema mayor para la salud mental de los refugiados -refiere Carreño- se da cuando estos se ven obligados a pasar años y años en campos de acogida, hacinados y en condiciones no precisamente óptimas».

En 2018, Médicos sin Fronteras ya declaró que habían advertido los suicidios y las autolesiones entre los niños refugiados atrapados en el campo de Moria (Grecia), que luego resultó destruido por un incendio en 2020.

Refugiados, la enfermedad mental de la pandemia

Además, la pandemia ha agravado los cuadros de salud mental en los campos de refugiados, denuncia esta ONG.

También ACNUR informar en su día del incremento del número de intenciones suicidas en Uganda o en los campos de refugiados libios.

En una sesión informativa públicamente informada en el pasado, la organización de Naciones Unidas por los reflejos del lenguaje que antes de la pandemia, los reflejos y los ladrones que son liderados por el miedo, el trauma, la seducción de los queridos y el desarraigo.

Con la llegada de la COVID-19, añadía, han tenido que enfrentarse, además, al aislamiento, la incertidumbre, la discriminación ya la falta de empleo y de perspectiva de futuro. Muchos no ven una salida.

Y refería entonces que algunos informes que llegan desde el terreno señalan an alarmante incremento del número de intentos de suicidio. es Ugandapor ejemplo, esta cifra Casi se ha duplicado durante el último año con respecto al anterior. es Líbanolas llamadas al Centro Nacional de Atención Telefónica de ACNUR de refugiados que piensan en el suicidio a menudo autolesionarse también aumentaron en los ultimos meses.

Según las estimaciones de la Organización Salund Mundial (OMS), antes de la pandemia una de cada cinco personas (22,1%) que vivían en zonas de conflicto sufría depresión, ansiedad, estrés postraumático, trastorno bipolar o esquizofrenia.

FOTO EFE / Biel Aliño

Refugiados: los niños, una población muy vulnerable

Paraca Ana Muedra, del Unicef ​​Españauna ruptura tan brusca como la ocurrida estas semanas en Ucrania supone un factor muy estresante para cualquier persona, y más para niñas y niños.

dependiendo de la edad, la etapa del desarrollo y su grado de conciencia, las reacciones comunes y esperables en niños y niñas varían.

«Suele haber aumento del llanto, irritabilidad en bebés de hasta 2 años; conductas regresivas, como chuparse el dedo o pérdida de control de esfínteres en niños de 2 a 6 años; explosiones de rabia, sentimientos de culpabilidad, sensación p fracas cambios abruptos de humor, pérdida de apetito y/o de sueño o somnolencia en niños más mayores, entre otros”.

Si las reacciones que en un primer momento fueron “saludables” se mantienen en el tiempo pueden derivar en trastornos más complicados de abordar, explica.

De ahí la necesidad de dar una respuesta rápida (prevención e identificación precoz) y dotar a la infancia de cierta estructura y normalidad, a través de figuras de referencia estables que les acompañen y retomando la educación, los deportes ebaco el juego que les permita relacionarse , etc

Defiende al representante de UNICEF que es importante abordar las emociones con naturalidad, explicándoles que lo que están sintiendo es normal.

Señala que hay que animarles a expresar sus emociones, si así lo necesitan y respetar a aquellos que requieren más tiempo para verbalizarlas.

«Cada uno encuentra su propia forma de expresarse y hacer frente a la situación, sin olvidar el sesgo cultural, religioso, de género, etc. de la población afectada».

También coincide en apuntar que la pandemia ha provocado un desgaste emocional y psicológico considerable de adultos y niños, sobre todo en determinados grupos vulnerables.

«Nuestro bienestar socioemocional es muy frágil mismo, lo que deja más expuestos ahora a niños y niñas a una mayor vulnerabilidad. Además, no olvidemos, que la salud mental tiene su resonar en la salud física y en las relaciones / habilidades .

Por ello, concluye, es fundamental reforzar los programas dirigidos a prevenir, identificar problemas antes de que se agraven, y atender la salud mental y el bienestar emocional de estos niños y sus familias.

Refugiados: el foco en la salud mental

de acuerdo con el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, que elaboró ​​​​una guía de intervención psicológica con inmigrantes y refugiados, en colaboración con la Universidad de Sevilla y la Clínica Universitaria de Psicología de la Universidad Complutense, los los niños pueden presentar las mismas reacciones que los adultos ante lo traumático, pero expresarlo de formas diferentes.

Así detalla que las manifestaciones de los personajes de los niños y niñas son: el miedo, a través de llanto intenso, el enfado al quedarse solos, el embotamiento emocional, la ira hacia la situación o personas que están a su alrededor, los sentimientos de abandono, las quejas somáticas (dolores de somáticas (dolores tripa, mareos, dolores musculares o migrañas) y la hiperactivación fisiológica.

Un nivel cognitivo: la preocupación por las constantes, la confesión y la desecación, la hipersensibilidad, el condicionamiento, el condicionamiento, el apego y la concentración, la reexperimentación, la recitación o imitación intrusiva y la evolución cognitiva.

Y a nivel conductualsuelen aparecer conductas regresivas (volver a hacerse pis en la cama oa chuparse el dedo), conductas de comprobación (preguntar constantemente si sus padres están bien, como búsqueda de seguridad), evitación de situaciones o personas, terrores nocres

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