¿Sabías que la microbiota también puede afectar a tu fertilidad? De acuerdo con los especialistas, en muchas ocasiones la aparición de la microbiota puede indicar que existe una patología previa con una inflamación que permite que crezcan bacterias patógenas susceptibles de afectar a los resultados de los tratamientos de reproducción asistida.

Esta relación entre la microbiota y la fertilidad nos la explica el doctor Adolfo de Prados, médico ginecólogo del Equipo Juana Crespo.

Y para entenderlo mejor, se deben tener presentes dos conceptos:

1.- Microbiota: Conjunto de microbios que se encuentran en nuestro organismo.

2.- Microbioma: Conjunto de genes y sus metabolitos junto con el huésped (o medioambiente que le rodea) que en este caso somos nosotros.

De acuerdo con el citado especialista, somo seres holobiontes, es decir, seres formados por conjuntos de microorganismos formando una unidad ecológica, y en nuestro cuerpo humano hay diez veces más bacterias o microbios que células humanas.

Es tan importante esa relación de colaboración entre esos microbios y las células humanas que se plantea que el conjunto de la información genética de la que son portadores de estos microbios se puede considerar el segundo genoma humano.

¿Pero qué sucede cuando la microbiota está alterada?.

Cuando hay una inflamación.

Según la especialista, en muchas ocasiones esta alteración de la microbiota hace referencia a que existe una patología previa que está produciendo una inflamación, y en consecuencia, permite el crecimiento de bacterias patógenas susceptibles de afectar los resultados en los tratamientos de reproducción asistida y por tanto a la fertilidad.

Uno de los ejemplos mas comunes en reproduccion asistida es la endometriosis.

En este sentido, la alteración de la microbiota es consecuencia de la enfermedad.

Lo mismo ocurre con los hidrosálpinx (la acumulación de líquido en los baúles).

En estos casos, se va a generar un crecimiento de bacterias patógenas generando una disbiosis y, por tanto, un posible impacto muy negativo en el proceso de implantación embrionaria e incluso en la evolución del embarazo. Y así con los miomas, los polypos, la adenomiosis (agrandamiento del utero) o, includos, la celiaquía.

¿En qué pacientes se deben estudiar la microbiota?

Hace aproximadamente cinco años las líneas de investigación se centraron en la inmunología y, en la actualidad, se ha evolucionado haccia el estudio de la microbiota y del microbioma.

Sin embargo, estas líneas de investigación nos hacen situarnos en estudios que a día de hoy no tienen una evidencia demostrada en cualquier tipo de paciente.

Es por esto que el estudio de la microbiota no es una prueba rutinaria de fertilidad al inicio de un tratamiento, pero si se planta antes de un fracaso, es decir, en aquellas pacientes que se someten a un tratamiento no adelgazan:

1.- Pacientes con aborto.

2.- Pacientes con caídas de implantación.

A dia de hoy no se realizaran estudios de microbiota para el hombre,puesto que realente lo que se está considerando es la interacción entre el endometrio y el embrión, para así estudiar si la composición bacteriana de ese endometrio afecta a la implantación y posterior evolución del embrión.

Síntomas y procedimientos

Una alteración en la microbiota puede ser intomática, no obstante podría cursar en el flujo vaginal, los sangrados irregulares, el prurito y el dolor leve.

Para comprar esta relación entre la microbiota y la fertilidad, la principal prueba diagnóstica de forma clásica es a través de un cultivo. Pero tiene sus limitaciones. Lo ideal sería realizar una biopsia guiada por histeroscopia para ver zonas susceptibles.

Tras unos días se obtiene un informe completo del microbioma uterino, así como de la presencia o ausencia de bacterias patógenas.

«A día de hoy no podemos afirmar en qué consiste una microbiota fisiológica endometrial. Podríamos definirlo como aquel compuesto por un conjunto de microbios tolerante a la implantación y evolución del embrión, y no a la existencia o ausencia de bacterias en concreto”, concluye el doctor Adolfo de Pradoslicenciado en Medicina y Máster en Reproducción Humana Asistida por la universidad de valenciaespecialidad ginecologia y obstetricia.

Desde el año 2017, de Prados ha desarrollado su carrera profesional en el campo de la Medicina Reproductiva. En el ámbito docente, es profesor ayudante universitario en la Universidad Jaume I de Castellón y en la Universidad Miguel Hernández de Alicante.

Imagen de la microbiota. Facilitada por la Fundación Iberoamericana de Nutrición

Microbiota y fertilidad… y aborto

Una investigación internacional en la que han ayudado los investigados del Instituto Bernabéu y cientificos de universidades e institucion danesa ha asociado el desequilibrio de la microbiota vaginal o disbiosis con una tasa más alta de aborto y una menor tasa de embarazo.

Se trata de un análisis que se ha centrado en la flora o microbioma vaginal, los microorganismos que viven en la vagina.

Los avances en microbiología molecular han permitido estudios complejos de la microbiota, puesto que hasta hace poco el cultivo de microorganismos era el único método de diagnóstico microbiológico.

Según informa el citado instituto en su página web, el estudio ha permitido evaluar el impacto que tiene el desequilibrio de la flora vaginal en los resultados reproductivos de pacientes sometidos a un tratamiento de fecundación in vitro.

Las conclusiones preliminares de la investigación se han publicado en la revista científica internacional «Pathogens» y se ha centrado en ahondar en las causas que provocan la infertilidad con el objetivo de encontrar nuevas estrategias de tratamiento.

Los investigadores trabajaron sobre la base de 17 estudios con la participación de 3.543 pacientes. De ellas, el 18% sufría disbiosis vaginal.

Este desequilibrio es un factor de riesgo que se asocia con el fallo de implantación del embrión, la pérdida temprana del embarazo o un parto prematuro.

Advierten que todos los métodos de diagnóstico apuntan a la disbiosis vaginal como causante de la mayor tasa de aborto en mujeres sometidas a tratamientos de fertilidad y un impacto negativo en las tasas de embarazo clínico tras la transferencia de los embriones.

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