MADRID, 20 de septiembre. (PRENSA EUROPA) –

Una de las estimaciones más exhaustivas hasta la fecha sobre la calidad de la dieta a nivel mundial y el primer estudio que incluye resultados entre niños y adultos -en 185 países- concluye que la adherencia a una dieta saludable no ha cambiado sustancialmente en todo el mundo durante el últimos 30 años, según publican sus autores en la revista ‘Nature Food’.

En una escala de 0 a 100 de cómo se adhieren las personas a las dietas recomendadas, siendo 0 una dieta pobre (piense en el consumo excesivo de azúcar y carnes procesadas), y 100 representando el equilibrio recomendado de frutas, verduras, legumbres/frutos secos y cereales integrales, la mayoría de los países obtendrían una puntuación de alrededor de 40,3.

A nivel mundial, esto representa un aumento pequeño, pero significativo, de 1,5 puntos entre 1990 y 2018, informan hoy investigação de la Escuela Friedman de Ciencia y Política de la Nutrición de la Universidad de Tufts, en Estados Unidos.

El estudio, pone de manifiesto los retos que existen en todo el mundo para fomentar una alimentación saludable, señalan los autores. Aunque los avances globales fueron modestos, hubo una variación notable por países, con opciones nutritivas más populares en Estados Unidos, Vietnam, China e Irán, y menos en Tanzania, Nigeria y Japón.

“La ingesta de legumbres/frutos y verduras secos sin almidón aumentó con el tiempo, pero las mejoras generales en la calidad de la dieta se vieron compensadas por el aumento de la ingesta de componentes nocivos para la salud, como carnes rojas/procesadas, bebidas azucaradas y el sodio ”, afirma la autora principal, Victoria Miller, científica visitante de la Universidad McMaster de Canadá, quien inició este estudio como becaria postdoctoral con Dariush Mozaffarian, decano de Política y profesor Jean Mayer de Nutrición en la Escuela Friedman, y autor principal del trabajo.

La mala alimentación es una de las principales causas de enfermedad, responsable del 26% de las muertes evitables en el mundo. Aunque necesitan con urgencia intervenciones y políticas de apoyo a la alimentación saludable, desconocen mucho sobre las diferencias en la calidad de la dieta según criterios demográficos como edad, sexo, educación o cercanía a zonas urbanas, información útil para orientar a la salud pública campañas

Miller y sus colegas abordaron esta deficiencia midiendo patrones alimentarios globales, regionales y nacionales entre adultos y niños en 185 países, con base en datos de más de 1100 encuestas de la Base de datos dietética mundial, una gran compilación de datos sobre los niveles de consumo de alimentos y nutrientes en todo el mundo.

El principal resultado de los investigadores fue la escala de 0 a 100 conocida como Índice Alternativo de Alimentación Saludable, una medida validada de la calidad de la dieta.

A nivel regional, los promedios oscilaron entre un mínimo de 30,3 en América Latina y el Caribe y un máximo de 45,7 en el sur de Asia. La puntuación media de los 185 países incluidos en el estudio fue de 40,3. Solo 10 países, que representan menos del 1% de la población mundial, obtuvieron una puntuación superior a 50. Los países con mayor puntuación del mundo fueron Vietnam, Irán, Indonesia e India, y los de menor puntuación fueron Brasil, México, y los Estados Unidos y Egipto.

A nivel mundial, entre los adultos, las mujeres tenían más probabilidades de seguir las dietas recomendadas que los hombres, y los adultos mayores más que los jóvenes.

«La alimentación saludable también se vio influida por factores socioeconómicos, como el educativo y la urbanidad –precisa Miller–.»A nivel mundial y en la majosito de las regiones, los adultos más educados y los niños con padres más educados en general tenían una mayor calidad dietética en general».

«De media en todo el mundo, la calidad de la dieta también era major entre los niños pequeños, pero luego empeoraba a medida que los niños envejecían –añade–. Esto sugiere que la primera infancia es un momento importante para las estrategias de intervención para fomentar el desarrollo de preferencias alimentarias saludables».

Los investigadores señalan que existen algunas imitaciones del estudio, como errores de medición en los datos dietéticos, la disponibilidad incompleta de la encuesta en algunos países y la falta de información sobre consideraciones dietéticas importantes, como la ingesta de grasas trans. Sin embargo, los resultados ofren puntos de referencia clave para la comparación a medida que se agrega nueva información a la Base de Datos Dietéticos Mundial.

Los investigadores afirman que la escala y el detalle del estudio permiten a los investigadores en nutrición, agencias de salud y líderes políticos comprender mejor las tendencias en la ingesta dietética que pueden usarse para establecer objetivos e invertir en acciones que promuevan una alimentación saludable. compuestos por productos, mariscos y aceites vegetales.

«Descubrimos que tanto la escasez de alimentos saludables como el exceso de alimentos poco saludables contribuyen a los desafíos globales para alcanzar la calidad dietética recomendada–subraya Mozaffarian– el cuidado de la salud, los programas de bienestar de los empleadores, los programas de nutrición del gobierno y las políticas agrícolas, pueden tener un impacto sustancial en la mejora de la nutrición en los Estados y en todo el mundo».

Se espera que el equipo de investigación estudie a continuación la forma en que los diferentes aspectos de las dietas deficientes contribuyen directamente a las principales enfermedades en el mundo, así como modelar los efectos de diversas políticas y programas para mejorar las dietas a nivel global, regional y nacional.

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