MADRID, 10 de mayo. (PRENSA EUROPA) –

Todas las personas del mundo han experimentado con una de las soledades durante la pandemia de COVID-19, que, aunque pequeña, podría tener implicaciones para la salud mental y física, la longevidad y el bienestar de las personas a largo plazo, según una investigación publicada por la American Psychological Association en la revista ‘American Psychologist’.

«La pandemia parece haber advertido la soledad –afirma la autora principal del estudio, la doctora Mareike Ernst, de la Universidad Johannes Gutenberg de Maguncia (Alemania) -. Dados los pequeños tamaños de los efectos, las advertencias sobre una ‘pandemia de soledad ‘pueden ser exageradas’.

Sin embargo –prosigue–, dado que la soledad constituye un riesgo para la mortalidad prematura y la salud mental y física, debería vigilarse de cerca. Creemos que la soledad debería ser una priori en los proyectos de investigación a gran escala dedicados a investigar los resultados sanitarios de la pandemia”, añade.

Ernst y sus coautores querían explorar si cambios como los cierres, el distanciamiento físico y el cambio al trabajo y la escuela a distancia durante la pandemia aumentaron la soledad de la gente. Estas medidas aumentan sin duda el aislamiento social, pero las investigaciones han descubierto que el aislamiento social no siempre conduce a la soledad.

El aislamiento social significa tener una red social pequeña y pocas interacciones con los demás, mientras que la soledad es la sensación dolorosa de tener menos conexiones sociales o de peor calidad de las que una persona desea. Algunos estudios sólo han encontrado correlaciones débiles entre ambos.

Para averiguar si la pandemia aumentó realmente la soledad, los investigadores revisaron 34 estudios de cuatro continentes -principalmente en América del Norte y Europa- con más de 200.000 participantes en total. Todos los datos Trafodían de estudios a largo plazo que medían los niveles de soledad de los participantes antes del inicio de la pandemia y de nuevo durante la misma.

Los investigadores han descrito una percepción significativa de la dualidad soberana de la pandemia: un 5% de subrogación del soberano y el predominio de la solubilidad en todos los estudios individuales, por medio teórico. Sin embargo, no todos los grupos experimentaron ese aumento.

Advierten de que se necesita más investigación sobre los factores que ponen a algunos individuos y grupos en mayor riesgo de experimentar la soledad, si los cambios en la soledad se deben principalmente a alteraciones en la calidad o la cantidad de las interacciones sociales personia, sociales y si son diferentes entre subpoblaciones, como los estudiantes y los adultos mayores.

Estos estudios podrían ayudar a los investigadores a desarrollar una erupción mejor dirigida para aumentar la cantidad de interacción social de las personas o para mejorar la calidad de sus relaciones cercanas, añaden.

«Las pruebas sólidas que apoyan las intervenciones que abordaron la soledad siguen siendo limitadas. El aumento de la soledad asociada a la pandemia pone de manifiesto la necesidad de un esfuerzo concertado para reforzar esa base de pruebas», apunta Ernst.

Dado que la mayoría de los estudios de esta revisión]en países de renta alta y media-alta, se debería investigar también si la pandemia ha provocado un aumento de la soledad en los países de renta baja y media, según los investigadores.

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