MADRID, 27 de julio. (PRENSA EUROPA) –

La Organización Mundial de la Salud (OMS) no ve necesaria la vacunación masiva contra la viruela del mono pero si la vacuna postexposición, y ha informado de que está trabajando con la Unión Europea, una de las regiones más afectadas con 12.000 de los 16.000 casos informados, en la liberación de vacunas, así como con otros socios para determinar un mecanismo de coordinación mundial para la distribución de las mismas.

Ahora, el director de la Oficina Regional para Europa de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Hans Kluge, ha advertido que las vacunas no son suficientes para frenar la epidemia y que las personas que están en riesgo también tienen que tomar medidas.

La recomendación real para las personas con monovirus es que sean hospitalizadas y no viajen hasta que se recuperen, y en los casos de contacto se debe monitorear la temperatura y otros posibles síntomas durante el período de 9 a 21 días.

“Cualquier persona que haya estado expuesta a una persona con viruela debe vacunarse primero”, dijo la especialista en esta enfermedad de la OMS, Rosamund Lewis, tras informar que actualmente hay almacenadas 16,4 millones de vacunas y destacó la necesidad de que los países con capacidad de fabricación de diagnósticos, vacunas o terapias contra la varuela y la varuela del mono aumentó la producción y la disponibilidad de contramedidas médicas.

Además, los países y los fabricantes deben colaborar con la OMS para garantizar que los diagnósticos, vacunas, tratamientos y otros insumos necesarios estén disponibles de acuerdo con las necesidades de salud pública. «Deben hacerlo de forma solidaria ya un costo razonable para los países en los que más se necesitan con el objetivo de apoyar los esfuerzos encaminados a detener la propagación de la ruela del mono», agregó.

Además, el experto ha argumentado que no se han realizado estudios sobre la compatibilidad de las vacunas contra el COVID-19 y la viruela, administrar diferentes vacunas al mismo tiempo significa reforzar diferentes partes del sistema inmunológico.

En este sentido, la OMS ha aconsejado eliminar todas las barreras que impidan la realización de pruebas, atención médica o vacunación; proporcionar información clara sobre cómo acceder a la atención médica, otorgando una licencia médica certificada a los pacientes mientras dure el período de infección para que puedan recuperarse según la necesidad; eliminar estigmas; y mejorar la informacion; limitar las parejas e interacciones sexuales.

Al mismo tiempo, ha aconsejado a los países que tomen medidas para reducir el riesgo de contagio; de forma significativa y rápida las capacidades nacionales aumentar vigilancia, investigación, diagnóstico y rastreo de contactos de la viruela del mono para ayudar a identificar y rastrear todos los casos posibles; colaborar con los grupos y comunidades de riesgo y sus dirigentes para elaborar y fundir mensajes cruciales destinados a reducir la transmisión y fomentar la utilizada de los servicios sanitarios; y realizar una colaboración interregional, basada en la voluntad política, para generar las pruebas que respaldan el uso de vacunas y antivirales para la viruela del mono, así como para dirigirlos a las poblaciones con mayor riesgo de infección.

«Los países deben adherirse a los principios de equidad, ayudando a garantizar que las vacunas y los antivirales lleguen a quienes más los necesitan, en lugar de amasar esquiferentes y actúan por su cuenta, acciones que sólo son judiciales para el bien público en general, como hemos visto durante la respuesta al COVID-19», ha zanjado Kluge.

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