El coronavirus tiene una huella diferente en nuestro cuerpo, desde las afectaciones pulmonares de la primera ola a las de la cavidad nasofaríngea de ómicron. Los expertos del blog “Salud y prevención” analizan en un nuevo post las imágenes que las pruebas diagnósticas moleculares nos dejan de la covid-19.

Virus SARS-CoV-2 causado por covid-19- Foto Grupo QuirónSalud

Las pruebas diagnósticas no tienen un solvente para detectar e identificar una muestra, a poder ser, enfermedades. En otras ocasiones son útiles para analizar la evolución de una enfermedad. Es el caso de un proyecto español que se ha apoyado en estas pruebas diagnostósticas para observar cómo se ha ido desarrollando la pandemia de covid-19 que desde hace un par de años azota nuestro planeta y cómo le han afectado las diferentes variantes, así como el proceso de vacante.

Y es que desde el inicio de la pandemia de la covid-19, el Servicio de Medicina Nuclear del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid ha estado tratando a sus pacientes oncológicos sometiéndoles a pruebas de PET-TC, unas imágenes que han ido recopilando y que son capaces de mostrar cómo ha sido la evolución de la pandemia de covid-19 durante estos dos últimos.

De hecho, su trabajo de investigación ha llamado la atención internacionalmente y se ha difundido en la reciente reunión de la Sociedad Americana de Medicina Nuclear, celebrada en Vancouver (Canadá) este mes de junio. Además, esta investigación ha sido elegante para seducir en charlas denominadas ‘highlight’ o destacados del año.

“Nos han elegido entre alrededor de 2.000 trabajos para destacarlo como una de las mejores presentaciones del año”, afirma el doctor Antonio Maldonado, responsable del proyecto que también ha presentado en el Congreso de la Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM) del pasado mayo.

¿En qué consisten estas pruebas de imagen?

Las sondas PET-TC y tomografía por emisión de positrones-tomografía computarizada combinan la imagen radiólica de resonancia anatómica de reanimación, el uso de material radiactivo (radiofármacos) para observar el perfilado de los oros y así como los diversos fundes.

“El PET imaginario ha manifestado las manifestaciones más cósmicas en la pandemia, a sabiendas de que esta es la dentición del fin de la granja”, explicita este especial.

My apocalypse camp abarca la casi totalidad del organismo y otra de sus ventajas, según destaca el doctor Antonio Maldonado, jefe del Servicio de Medicina Nuclear de Quirónsalud Madrides que no son invasivas, a diferencia de otras técnicas de diagnóstico que implican la introducción de aparatos en el cuerpo o cirugía.

“Como mucho, en algunas ocasiones es necesaria una inyección endovenosa, donde se introduce el radiofármaco. Este trazador viaja a través de la sangre y va hasta la zona que quiere analizarse. Otro de sus puntos a favor es que el nivel de irradiación es incluso inferior que en otras técnicas radiológicas”, afirma este especialista.

Las zonas afectadas han cambiado

Con ello, este experto recalca que durante la primera olaa partir de marzo de 2020, eran muy frecuentes las afecciones pulmonares. “Llegaron a apreciarse en el 4% de todos los pacientes a los que sometemos a pruebas PET-TC. La covid-19 no deja de ser una vasculitis sistémica que afectó a vasos de diferentes niveles”, detalla.

imágenes de covid-19
Imitación de la evolución de cov atravesando un PET. En la parte superior de las vías pulmonares, los ganglios de las afectaciones, en la boca y esófago y, por último, en la punta de la nariz. Foto Grupo Quironsalud

Posteriormente, señala que el inicio de la vacunación desde principios de 2021 también se pudo reflejar en estas pruebas diagnósticas y se comenzó a observar captaciones locales en la zona del hombro con extensión ganglionar, e incluso en el bazo, todo fruto de la vacunación.

«Observamos que en nuestra serie de pacientes la vacuna de Moderna fue la que más reacción producía, y que generalmente provocaba también captación en los ganglios adictivos a la zona de vacunación», sostiene Maldonado.

Ómicron cambió todo

En cambio, con la y generalización de la variante ómicron, a finales de 2021, se descubrió un cambio de patrón: “Ya no observamos afectaciones pulmonares como en la primera ola, sino que se aprecian con frecuencia captaciones en las mucosas oro y nasofaríngeas. Este es el nuevo patrón de las celebraciones a partir de 2021 ″.

En un número especial de Medicina Nuclear, además de los intermedios observacionales con el PET-TC se ha aprovechado al máximo la evolución de la epidemia de la epidemia de covid-19, halazase-depletion ha sido importante para “que el núcleo nuclear conozcan que se está produciendo en la actualidad y valoren adecuadamente la presencia de estas captaciones en las imágenes para no alarmar innecesariamente al oncólogo, al paciente y, además, para evitar ലimientos invasivos al paciente que no son necesarios”.

Defiende en este sentido el jefe del Servicio de Medicina Nuclear de Quirónsalud Madrid que es importante manifestar claramente en los informes que estos hallazgos son benignos para que no alteren el tratamiento de estos pacientes.

El último hallazgo en imágenes que ha alimentado la curiosidad del equipo de Medicina Nuclear son las captaciones en la punta de la nariz de muchos enfermos con covid-19: “Los denominados hallazgos de superficie de anclaje nasal. Creemos que muestra actividad producida por el ajuste de la mascarilla con la mano, pero aún no estamos seguros porque no la habíamos visto con tanta frecuencia hace unos meses cuando también se utilizaba la mascarilla. Debemos seguir estudiando”.

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