MADRID, 3 de febrero. (PRENSA EUROPA) –

Un equipo de equilibrio coloidal para investigadores del CSIC ha identificado una molécula natural presente en las células humanas que inhibe la replicación del virus de la hepatitis C, que se extiende por todo el mundo y es una de las principales causas del cáncer hepático.

Se trata del nucleósido guanosina que, cuando está presente en el interior de las células, origina una reacción en cadena que altera la maquinaria de replicación del virus e impide así que se propague. Los resultados, publicados en la revista profesional ‘Plos Pathogens’, llevan a preguntarse si otros compuestos habituales en el metabolismo humano también podrían tener potencial para alrarr el curso de infecciones v Factas.

«La guanosina es una sustancia que todos producimos de modo natural y que interviene en multitud de procesos vitales», indica el investigador Esteban Domingo, virólogo del CSIC y codirector del estudio junto a los doctores Antonio Mas y Celia Perales, que han liderado un formulario de equipamiento para grupos de investigación de la Universidad de Castilla La Mancha, de la Fundación Jiménez Díaz y del CSIC.

En este estudio ha estudiado la mayor parte de la guanosina que puede haber reducido significativamente el curso de la infección de un virus infectado por la hepatitis C, añade Domingo, que es Perales forma parte del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER) de Enfermedades Hepáticas Hepáticas

«La molécula de guanosina es un producto modificado de guanina, un bajo bajo que en una forma derivada en capas de nucleótido nuclear forman los eslabones del material genético para todos los seres vivos, incluidos los vir», explica el científico.

La guanina y sus derivados son extraordinariamente abundantes en la naturaleza y tienen papeles a veces insospechados. Sirva como ejemplo la presencia de guanina en las escamas de los peces, lo que contribuye a la capacidad que tienen estos vertebrados acuáticos de reflejar la luz. “La guanosina y sus productos modificados con moléculas de fosfatasa (llamados nucleótidos) ejercen múltiples funciones en el metabolismo, pero una actividad antiviral era difícil de sospechar”, indica Domingo.

The three research groups of the demostró que la guanosina altera altera los niveles de otros nucleótidos en el interior de las células, de tal manera que la maquinaria de multiplicación del virus de la hepatitis C comete errores muy peculiares que dan lugar a la formaci defective virus copias «Lo que hace la maquinaria es saltar más de lo debido, aparentemente de modo aleatorio y producir productos genómicos del vir a los que les faltan trozos del material genético», detalla el investigador.

Los investigadores que colaboraron en este estudio estaban acostumbrados a ver cómo los virus cometen errores (denominados cambiar) pero lo que observaron con el virus de la hepatitis C les resultó sorprendente. Lo desvelaron combinando el análisis de las poblaciones del virus que crecieron en presencia o ausencia de la guanosina y observando el comportamiento de la enzima polimerasa (que realiza la replicación del virus) en el tubo de ensayo.

Además de probar que un metabolito natural puede ayudar a frenar un virus, los resultados han revelado un mecanismo para la producción de virus defectuosos. Estas formas de virus coexisten con sus componentes infectables y aunque potencian los efectos biológicos a ser conocidos, poco se sabe de cómo se producen. El trabajo que acaba de ser publicado ofrece una interpretación sobre su origen y abre cauces para nuevas investigaciones.

El efecto de la guanosina es muy claro para el virus de la hepatitis C, curioso, y alternativamente a partir de la multiplicación de otos virus ensayados por estos investigadores, lo que introduce la pregunta de que tiende a infectar el virus de la hepatitis C para que se trate de la insulina influenza. Los resultados de las invitaciones que preceden a sus hábitos habituales en el metabolismo humano todavía son posibles alterando el curso de los hechos infectados.

De hecho, varios derivados de nucleótidos no naturales ya se están utilizando como agentes antivirales, incluido el tratamiento de la COVID-19. Es posible ver la posibilidad de que su potencia de activación se refuerce con la administración de compuestos naturales del metabolismo humano.

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