– SATJAWAT BOONTANATAWEEPOL

MADRID, 24 de noviembre. (EDICIONES) –

El cirujano francés Guillaume Dupuytren en 1831 fue el primero en describir la enfermedad de fascitis palmar de Dupuytren y su tratamiento quirúrgico. Se trata de una patología que no es dolorosa, pero sí progresiva, y que consiste en el grosamiento de la fascia palmar de la mano. Como dato anecdótico son muchos los famosos que han sufrido esta patología, cuentos como Margaret Thatcher, Ronald Reagan, Paul Newman, Frank Sinatra, e incluso el rey émérito Don Juan Carlos.

Concretamente, la fascia palmar es un tejido situado por debajo de la piel y la grasa de la mano. El doctor Fernando Aranda, chirujano de mano y nervio peréfiricoy miembro del Servicio de Cirugía de la Mano del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid destacó en una entrevista con Infosalus que se trata de una enfermedad «muy frecuente», que afecta al 3-6% de la población, pero muchas veces infravalorada, lo que conlleva una consulta con el especialista de forma tardía y en una situación evolucionada.

“Esto quiere decir que es vital consultar con el especialista en la fase inicial de la enfermedad, dado que los resultados chirúrgicos son mejores cuanto antes se realice la intervencion cirúrgicos”, aconseja el también responsable de la unidad de mano y microcirugía de la Clínica Alai.

IDENTIFICAR EL PROBLEMA

¿Cómo identificar que tenemos un problema en este sentido? Este experto cuenta que la «hiperproliferación» de la fascia palmar puede dar lugar a un nódulo duro oa una banda gruesa que con el tiempo puede provocar la retracción gradual de los dedos «doblándose» hacia la palma.

Dice que el paciente típico es un hombre blanco de una edad cercana a los 60 años, y que generalmente lleva arratrando la enfermedad varios años antes de consultar al especialista. Sostiene el doctor Aranda que es una enfermedad hereditaria cuya causa aún se desconoce pero se conocen los factores predisponentes como son el tabaquismo, la epilepsia, los traumatismos, la diabetes, o el habito enólico. «Es una enfermedad más frecuente en hombres que en mujeres», apostilla este cirujano.

También indica que se trata de una patología denominada enfermedad de Dupuytren, que progresa lentamente: «Generalmente comienza con un grosamiento de la piel de la palma de la mano que acaba generando protuberancias o huecos. En etapas posteriores se forman cordones de tejido bajo la piel de la mano que, con el tiempo, acaban flexionando los dedos hacia la palma».

Además, el especialista del Hospital Ramón y Cajal destaca que no hay evidencia de que algún movimiento o esfuerzo con la mano pueda ser responsable directo de esta patología, aunque afirma que ha visto que microtraumatismos o fracturas pueden estar relacionados con su aparición.

Ahora bien este especialista de la mano reseña que no existen tratamientos para prevenir la enfermedad.

ESTAS SON LAS POSIBILIDADES DE TRATAMIENTO

En este contexto, el miembro del servicio de Cirugía de la Mano del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid precisa que existen dos tipos de tratamiento. En primer lugar, cita que el tratamiento estándar es la cirugía de ‘fascectomía selectiva’: «Consiste en incidir la piel en forma de zig-zag y escindir la fascia afecta retirando el tejido fibroso; de esta manera, se logra la extensión máxima de los dedos afectados; es una tecnía precisa que ha de realizarse con gafas de microcirugía para evitar lesiones ya que el trayecto de los nervios de la mano se entrecruza frecuente con la fascia afecta».

Sobre esta técnica el experto manifiesta que, en raras ocasiones, pueden ser necesarios injertos de piel para reemplazar la piel dañada por la enfermedad. «Estos son tomados de otras zonas del cuerpo (donde sobra piel) e injertados en la zona carente de una buena cobertura. Después de la cirugía es fundamental iniciar una rehabilitación temprana para aumentar la movilidad y función de la mano«, adicional.

add in this sense that es necesario operar en el momento en que el paciente colocando la mano con la palma hacia abajo no puede colocarla completamente extendida sobre una mesa («prueba de tabla»). Al mismo tiempo, afirma que el pronóstico de la cirugía es muy bueno y debe ser realizada por un especialista de la mano, para minimizar el riesgo de futuras recaídas, o lesiones de estructuras vasculonervios.

Posteriormente, una segunda opción para el tratamiento de la fascitis palmar, según este especialista del Hospital Ramón y Cajal, son las infiltraciones con colagenasa, un procedimiento reservado a pacientes con contracturas leves, edad avanzada, comorbilidad asociada, o que no deseen ser intervenidos.

«Es un tratamiento con nulos o mínimos efectos adversos que consisten en infiltrar una solución enzimática dentro de la cuerda afectada (extraída de Clostridium histolyticum), para en segundo tiempo (a las 24-48 horas) proceder al proceso de rotura de la cuerda ejerciendo un movimiento de extensión suave sobre el dedo. Se trata de una técnica con buenos resultados”, asegura el doctor Aranda.

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