El regreso «de tapadillo» de la bronquiolitis

Advertencia médica por la que el Dr. Manuel Sánchez Luna, jefe del Servicio de Neonatología del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, recomienda, sin ambages, que se proteja espacialmente a los bebés, sobre todos a los que nacieron prematuros o con patologías cardíacas y neumológicas.

“Ahora que no usamos mascarillas a nivel familiar y social, que declina tanto la higiene de manos como la desinfección o el distanciamiento interpersonal, abundando de nuevo las aglomeraciones ciudadanas, es cuando debomes ser absoluente conscientes de la fragilidad de nuestr@s hij@ s si pequeñ@s”, subraya.

“El virus respiratorio sincitial (VRS), causante de un 70% de las bronquiolitis, obligará a la hospitalización urgente de asta un 3% de los bebés afectados; algunos de los cuales, en los casos más graves, podrían fallar por dificultades respiratorias, problemas inmunológicos o cardiopatías congénitas», el también presidente de seNeo.

Bronquiolitis, como castillos, detras de las mascarillas

El virus sincitial respiratorio«viejo conocido de la pediatría, neonatología, neumología y cardiología desde los años 50 del siglo XX», pertenece a la familia de los paramixovirusal igual que los virus del sarampion y la parotiditis o paparas.

En el hemisferio norte, los brotes epidémicos se producen entre noviembre y abril. En países como España, la máxima incidencia se da en los meses de diciembre y enero.

«Año a año, la experiencia clínica convenció al@s especialistas de que este virus provocaba cuadros respiratorios no tan leves como se presumía en un principio, sino a veces muy complejos, sobre todo en bebés de menos de un año, especialmente de menos de tres meses”, apunta el galeno madrileño.

El virus se transmite por gotitas que expulsa una persona infectada durante la respiración o después de estornudar. Este microorganismo se introduce en nuestro organismo a través de las mucosas de la boca y la nariz o la conjuntiva de los ojos.

Además, nuestras manos y labios infectados se convierten en vectores de contagio indirecto. El VRS sobreviva algunas horas sobre los objetos, old chupetes, biberones, juguetes o las inocentes barandillas de las cunas.

Esta infección es capaz de progresar en el organismo en tres o cuatro días, iniciando su acción patológica con un cuadro clínico similar al de un resfriado común, luego, en los casos más severos, daña la mucosa interna de los bronquios y bronquiolos, causando la famosa bronquiolitis y también neumoníano menos conocido.

En los bebés, particularmente durante los tres primeros meses de vida, reducen sistemáticamente la capacidad del sistema pulmonar, generando dificultades respiratorias que pueden requerir hospitalización y la necesidad de un soporte vital avanzado: en los últimos diez años, 20-25 de cada 1.000 niñ@s.

Estos casos son los que ocasionan graves problemas a nivel pediátrico en los meses de invierno, convirtiéndose en un verdadero peligro para bebés con factores de riesgo previos: prematuridad, problemas respiratorios (displasia broncopulmonar) o cardiopatías congénitas, anomalías congénitas y, sobre todo, bebés inmunodeprimidos.

«Para estos grupos de bebés disponémos desde hace 20 años de un funcionamiento monoclonal (gammaglobulina), altamente eficaz. Con esta inmunización preventiva pasiva, que se administra mensualmente en el periodo de contagio estacional (mediados de octubre en España), se reducen entre un 60% y un 80% las hospitalizaciones por bronquiolitis por VRS”.

Dr. manuel sánchez luna

¿Y cómo ha influido la pandemia del COVID-19 en la transmisión del virus respiratorio sincitial?

“La pandemia del SARS CoV-2, además de angustia, dolor y muerte, nos ha dejado algunas lecciones que debieromos aprender como sociedad avanzada”, opina.

En la temporada 2019-2020«que denominaré normal», se perdió el típico cuadro epidémico de infección por VRS: se notificó 4.578 deteccionescon una tasa máxima de positividad del 37% en la última semana del año, según datos del Servicio de Vigilancia de la Gripe en España (SVGE).

Sin embargo, en la etapa de invierno de 2020-2021 desaparecioren casi por completo estos casos: cinco detecciones de VRS entre las 2.680 muestras analizadas, es decir un 0,19% de positividad, lo que indica una baja circulación respecto a años anteriores.

bronquiolitis-VRS

Conclusión, desde la emergencia coronavírica y hasta el momento actual, la circulación de VRS, así como la de otros virus respiratorios como la gripe, es muy diminuida en las últimas semanas en las que se debe experimentar una máxima circulación, de acuerdo con las características propias de su estacionalidad.

Anecdóticamente, otros virus, como el rhinovirus (resfriado común), no se vieron afectados; desconociendo realente los motivos.

«Como dato de gran interés, en plena vacunación frente a la COVID-19, a la vez que las medidas de higiene, en la primavera de 2021 comenzamos a detectar que circulaban casos de infección por VRS fuera del invierno, su habitat natural» , índica.

«Hasta el punto de que en el mes de junio, fuera de temporada, se lego a contabilizar un pico por infección VRS (de un 2% de casos en la semana 19 se pasó a un 4% en la semana 20)», resalta .

«Nos hizo pensar, dada la experiencia clínica y epidemiológica, que el invierno 21-22 podría ser extremadamente infeccioso y con mayor número de casos graves por VRS, pero no fue así de forma universal», testigua el neonatólogo.

«Probably, las familias mantuvien el uso de las maskarillas y medidas de higiene más strictas con los recién nacidos y lactantes más pequeños; prevención que conllevó que los casos de infección por VRS, y consecuentemente de bronquiolitis, no surgieron tan extraordinariamente importantes», completa.

¿Qué incidencia se espera del VRS y su bronquiolitis en el invierno 2022-23?

“Este año no sabemos el impacto real que tendrá la bronquiolitis en la población infantil, pero es muy probable que la VRS se comporte como los años anteriores a la pandemia de covid; es decir, una afectación similar a la del periodo invernal de 2019-20”, responde.

Por lo tanto, es imperativo cumplir todas las medidas de higiene en torno a los bebesmás aún si están en situación de riesgo, y fomentar insistentemente la lactancia materna con el fin de ayudar a su sistema inmunológico, a veces poco desarrollado o deprimido.

Deben estar a salvo de personas con cuadros catarrales, gripales o víricos que les pueden infectar de forma directa o indirecta.

Además, no son consejables los espacios cerrados y hacinados; realizar visitas a la vivienda familiar, en particular a la habitación del bebé, y mucho menos demostrar el afecto y el cariño con besos y abrazos.

Asimismo, fumar en el ambiente del niño o de la niña es tremendamente perjudicial para su salud.

En cambio, hay que favorecer el uso de mascarillas y la higiene de manos; mucho más, si cabe, en los casos de bebés de riesgo que padezcan enfermedad respiratoria crónica debida a la prematuridad, cardiopatías congénitas o situación inmunológica comprometida.

“Sin embargo, no debemos tener especial temor a los picos epidémicos de VSR y bronquiolitis, ya que estamos seguros de que la prevención frente a las infecciones y la lactancia materna reducirán significativamente el número y la gravedad de las infecciones por el virus respiratorio sincitial”.

Concluye el Dr. Manuel Sánchez Luna, jefe del Servicio de Neonatología del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid.

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