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Las vidas perturbadas y la obesidad son factores de riesgo que conducen a «complicaciones graves» de la infección por SARS-CoV-2

PAMPLONA, 7 de febrero (EUROPA PRESS) –

Un estudio de la Clínica Universidad de Navarra (CUN) constató que el ejercicio físico “previene contagios y complicaciones” por la COVID-19. En concreto, las hormonas que produce el músculo durante el ejercicio físico “reducen el potencial de infección por coronavirus SARS-CoV-2 y las complicaciones en la enfermedad de COVID-19, así como reducen la inflamación y la muerte celular en caso de coronavirus. infección.

Esta es la conclusión de un estudio clínico realizado por la Dra. Amaia Rodríguez Murueta-Goyena, investigadora del Laboratorio de Investigación Metabólica de la Clínica Universitaria de Navarra y CIBEROBN, trabajo presentado en las últimas jornadas de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) .

Tal y como informa la Clínica Universidad de Navarra en una nota de prensa, los pacientes obesos tienen «receptores aumentados» para el coronavirus SARS-CoV-2 en la grasa corporal y, además, las células grasas de estos pacientes son «capaces de producir más moléculas inflamatorias que individuos de peso normal.

El Dr. Rodríguez explicó que “a medida que aumenta la cantidad de obesidad, la inflamación se hace mayor y es más probable que se desencadene una tormenta de citocinas, que son proteínas que regulan la actividad de las células del sistema inmunitario”. Esto representa “uno de los mayores riesgos de una persona diagnosticada con COVID-19 grave”.

Uno de los “múltiples” cambios endocrinos que experimentan las personas obesas es el de las mioquinas, ya que no están bien controlados. Estas hormonas (en concreto, FNDC4 y FNDC5) aumentan durante el ejercicio físico, y además de interferir con su efecto beneficioso sobre múltiples órganos y patologías, reducen la posibilidad de infección por coronavirus SARS-CoV-2 y complicaciones COVID-19.

Un paciente obeso tiene una concentración sanguínea más baja de las moléculas FNDC4 y FNDC5. Por tanto, si desarrollan COVID-19, estarán más expuestos a una inflamación severa y a este tipo de muerte celular, que provoca daño multiorgánico, una de las principales causas de muerte en pacientes con COVID-19 grave.

“Estudios in vitro, hemos comprobado que estas micelas son capaces de reducir los receptores del SARS-CoV-2 en los adipocitos, estos receptores del coronavirus en su grasa”, dijo Rodríguez.

Según una investigación realizada desde el inicio de la pandemia en el Laboratorio de Investigación Metabólica de la Clínica Universidad de Navarra, los pacientes obesos tienen una «mayor comprensión» de que padecen la enfermedad.

Su directora y codirectora del Área de Obesidad, la Dra. Gema Frühbeck, ha destacado que “tienen más riesgo de estar ingresados ​​en el hospital y, al mismo tiempo, de estar ingresados ​​en la UCI, donde se encuentra. Es más probable que necesiten invasor. Ventilacion mecanica «.

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