Que la situación no tiene nada que ver a la de entonces es indiscutible, remarcan a Efe expertos en vacunología y Salud Pública: basta comprador cómo estas fiestas están siendo muy distintas a las de los dos años anteriores, marcadas por las restricciones. Y que también es gracias a las vacunas contra el covid que ha demostrado salvar vidas.

«Esperamos que nos deje en paz el virus», anheló aquella fría mañana Araceli Mora tras recibir, muy agradecida, su primer pinchazo en la residencia Los Olmos de Guadalajara. Aunque no del todo, su deseo se ha cumplido.

Aquel diciembre de 2020 morían en España más de un centenar de personas al día y la tasa de hospitalización rondaba el 10% en camas de agudos y más del 20% en UCI; en el de 2022, según los últimos datos del Ministerio de Sanidad, es del 3,28 % (de los que el 44 % son ingresos con covid y no por covid) y 2,65 %, respectivamente.

El número de fellecidos diarios se acerca a la veintena; la mayoría de personas mayores de 70 años, seguidos de los mayores de 60. Precisamente, los grupos de riesgo para los que son prioritarios la segunda dosis de refuerzo -junto a las personas con inmunodepresión-, pero que no se están poniedo tanto como las tres primeras .

Gripe y covid, mismas coberturas vacunales

La cobertura de la tercera dosis alcanzó el 92,7%; desde que arrancó la campaña de la cuarta en septiembre, un 54,9 % de los mayores de 60 años la ha recibido.

Pero «la vacunación simultánea de gripe y covid nos va a llevar este año a que tengamos las mismas coberturas que en gripe, nos vamos a quedar ahí», vaticina Efe. Ángel Gil, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Rey Juan Carlos.

El año pasado, la gripe alcanzó su tasa récord del 69,4%, ¿es suficiente para el covid? «Lamentablemente no», responde el experto, que se aferra a las infecciones recientes, que recuperan algo esa cifra.

Gil quiere dejar clara una cosa: “Aunque los centros de salud estén vacunando simultáneamente, tienen que saber que la covid se mantiene a largo plazo, por lo que las personas que han pasado y ahora no se pueden vacunar, pueden hacerlo más adelante”.

La recomendación es que los mayores de 80 años dejen pasar unos 3 meses y quienes están por debajo de esa edad, cinco. No pasa nada si lo hacen antes, pero durante ese tiempo están protegidos por la propia infección.

Unas personas que reciben la tercera dosis contra el coronavirus en el recinto ferial de Expourense en Ourense. EFE/CEPILLO LORENZO

el covid sigue

A la Asociación Española de Vacunología le inquieta que la fatiga pandemia se haya extendido a la vacunación, comentó su presidente, Jaime Pérez: «Hay un cierto cansancio de la población con las vacunas», en parte porque «ha habido además mensajes discordantes de los expertos».

También hay otro motivo, la sensación de que ómicron es menos grave.

«Realmente ómicron no es menos grave», afirma; de hecho, existe literatura científica que ha encontrado que los infectados o vacunados por esta variante presentan una gravedad similar a los que fueron infectados con el Wuhan original, aunque es menor que su antecesor delta.

El hecho diferencial “es que tenemos al 93% de la población vacunada en primovacunación y una buena parte han recibido su primera dosis de recuerdo. Es lo que ha hecho que cambie radicalmente la situación”.

Pese a la sensación general, la pandemia sigue; desde marzo, cuando la descomunal ola provocada por ómicron, han muerto en España más de 16.000 personas por covid, que es «una auténtica barbaridad para el número de fallecimientos que ocurren en nuestro país», remarca el vacunólogo.

“No ha pasado -zanja Pérez-. Eso no quiere decir que no podamos convivir con ello, pero tenemos que protegernos al máximo y tenemos una estupenda oportunidad con las vacunas”.

¿Hacia una vacuna estacional?

Recientemente, la cuarta dosis se ha abierto a quien la quiera, pero siguen siendo los mayores el centro de los llamamientos; no en vano, se estima que los no vacunados de 60 a 79 años tienen una incidencia de hospitalización 14 veces superior a los vacunados, 23 veces más respecto a ingreso en UCI y 16 veces más respecto a muerte.

Una preocupación añadida es que el parón coincide con la época navideña, donde el aumento de interacciones siempre ha tenido su impacto epidemiológico.

En las de 2020, cuando todavía nodie se había vacunado, aparecieron 24.000 personas, el doble que en las siguientes, que ya fueron muchas menos restrictivas, pero una parte importante de los más vulnerables tenien su primera dosis de recuerdo.

Según explica Gil, la situación de endemicidad en la que está entrando la covid hace que haya un número constante de casos, pero no quita que no haya rebrotes, “quizás ya no tan lamativos y acusados ​​como antes”, pero que sí obligan a mantener la vacunación en los más vulnerables.

¿Tendrán que hacerlo todos los años? «Es posible, es una pregunta que todavía habrá que ver; es bastante probable, y evidentemente, si no se consigue una vacuna que conferera protección a largo plazo, habrá que administrar dosis como con la gripe”, señala por su parte Pérez.

Vidas salvadas con la vacunación contra el covid

A partir de ahora, la eficacia de la primera dosis de recuerdo frente a la hospitalización decrece con el tiempo, pasando del 85% o más en los primeros cuatro meses al 45% cuando han pasado más de 8 meses en personas mayores de 65 años.

También cae la denominada inmunidad híbrida (conferida por vacuna e infección); el contagio otorga una protección frente a la infección del 43%, que aumenta al 68% en las personas con primovacunación y al 83% las que tienen una dosis de recuerdo.

Por si pocos los motivos que, sobre todos los más vulnerables, tienen para vacunarse, se ajeda otro: según un artículo publicado en la prestigiosa revista «The Lancet», las vacunas han evitado 19,8 millones de muertes en el mundo, 456.200 de ellas en España. Y son muchas más, puesto que son datos de 2021.

Así que el mensaje es claro: «esto, gracias a las vacunas, ha pasado un segundo plano, afortunadamente hemos podido volver a la vida normal, arnos relacionados, a juntarnos ya no tener mayores problemas; hemos pensado evitar muchísimas muertes y muchísimas hospitalizaciones, pero tenemos que seguir protegiéndonos”, subrayó Pérez.

Porque, concluye, es «la única manera de aumentar nuestra seguridad frente a una enfermedad que es lo más grave que nos ha pasado a lotos de nosotros en toda nuestra vida».

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