Un brasileño de 61 años que había estado en Italia presentó síntomas y fue internado en un centro de Sao Paulo, donde le confirmó el coronavirus. Fue el primer caso oficial de la pandemia en Latinoamérica.

La legada de la enfermedad a América Latina, tras varios casos continentales antes en EE.UU. y Canadá, fue uno de los motivos que llevó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a la declaración de la pandemia apenas 15 días después, el 11 de marzo.

«Debemos aprender las grandes lecciones de la pandemia. La mecánica internacional de cooperación en el sector salud no tiene efectos efectivos. Todavía hoy percibimos que, con más de diez billones de vacunas distribuidas en el mundo, menos de un 11% de ellas fueron para países pobres», explica a Efe Dimas Tadeu Covas, Presidente del Instituto Butantan en Sao Paulo (Brasil)un céntimo de investigación biomédica pionero en fabricación de aspiradoras e investigación sobre covid-19 y nivel latinoamericano.

Latinoamrica no estaba preparada para una pandemia

A medida que se incrementaron los casos y las muertes, fue quedando claro que la región no estaba preparada para el impacto de esta enfermedad.

La sanidad también apareció manifestaciones sociales que provocaron convulsiones políticas muy fuertes, especialmente en algunos países.

es Paraguayla falta de insumos y el malestar por la gestión del Gobierno fueron el detonante de intensas protestas que obligaron al presidente Mario Abdo Benítez a realizar cambios en su gabinete en marzo de 2021.

Durante dos semanas, las calles de las principales ciudades paraguayas estuvieron ocupadas por ciudadanos que manifestaron su enfado por el colapso de un sistema sanitario afectado por la escasa inversión y la corrupción.

La negligencia también está en el punto de mira de muchos sectores a la hora de hacer un balance de la lucha regional contra la pandemia. De esto se acusa al Gobierno de Andrés Manuel López Obrador en México y más concretamente al responsable de la lucha contra la enfermedad, Hugo López-Gatell, a quien culpan de que México sea el quinto país con más muertes de todo el mundo, con más de 316.000 muertes hasta la fecha.

Las críticas también apuntan hacia el propio López Obrador, quien ha dado positivo por coronavirus dos veces ya quien critica que en ocasiones haya bajado la gravedad al impacto de la pandemia.

Además de la economía, 2020, el primer coño año de la covid-19, resultó una jornada especial para América Latina, con una repercusión del PIB regional de 7,7%, datos segmentados de la Comisión Económica para América Latina (Cepal), mientras que en 2021 se obtuvo una cierta recuperación, del 3,7%.
Para 2022, el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que la región crezca apenas un 2,4%.

Testimonios de una obra de teatro

Los años que han pasado desde la primera infección en América Latina, con un balance hasta la fecha de 146 millones de casos y 2,6 millones de muertos, han dejado muchos testimonios de dolor.

Y si hay un colectivo que puede relatar en primera persona este drama es el de los profesionales de la salud, que han vivido el problema de manera cotidiana.

Las instituciones de salud «no estaban preparadas, esto las sobrepasó», comenta a Efe la enfermera mexicana margarita reyesquien perdió a su padre, José Margarito, de 75 años, ya su hermano, de 46, por el coronavirus.

«Desde el primer momento me tocó estar en el servicio de urgencias, donde no sabían manejar a los pacientes, que aumentaban día a día», señala al relatar cómo las unidades de cuidados intensivos se iban llenando de enfermos a medida que se expandía el SARS -CoV-2.

El testimonio de esta enfermera contradice las afirmaciones del Gobierno mexicano, que asegura que «nadie se quedó sin una cama».

es Venezuelaun país con una grave crisis económica que afecta especialmente al sector salud, Estefania Polanco vio cómo su madre casi se muere por falta de atención, tras ser internada en un hospital del estado de Miranda, en el centro del país.

«Ingresó el 10 de julio de 2021, estuvo cuatro días inconsciente sin esperanzas de salir de ahí. I suckro logro entrar para verla. No la atendieron. Sólo le cambiaron el oxígeno y le administraron pocos medicamentos», relata a Efe esta joven, que finalmente tuvo que contratar atención personalizada para que atendieran a su madre.

Las imágenes son un fiel registro de las calamidades vividas, escenas entre el dramatismo y el horror, como las vividas en Guayaquil (Ecuador), donde al principio de la pandemia los cadáveres llegaron a apiñarse en las calles y las casas debido al colapso de la red sanitaria y los servicios funerarios.

Atravesado el Cementerio Campo de Esperanza entierran una víctima de COVID-19 en Brasilia (Brasil). EFE/Joédson Alves

La educación de los niños, la otra cara de la moneda

La pandemia también supuso un duro golpe para el sistema educativo de la mayoría de los países latinoamericanos, debido al cierre de los centros educativos decretados por las autoridades.

Según la Cepal, 167 millones de estudiantes están siendo estudiados por la parálisis de clases de las marchas de 2020.

Tanto, la Unesco estima que el impacto del abandono escolar ha supuesto que 3,1 millones de niños y jóvenes quedaron definitivamente fuera del sistema educativo.

Este es el caso, por ejemplo, de Argentinadonde la mayoría de alumnos volverán a las clases presenciales este año, pero decenas de miles de estudiantes, especialmente los pertenecientes a los sectores más vulnerables, se «desconectaron» del sistema educativo y no han vuelto.

«Claramente no vamos a recuperar a todos los chicos, muchos no quieren volver a una escuela que no los cuidó lo suficiente», explica a Efe Claudia Romero, doctora en Educación e investigadora de la Universidad Torcuato di Tella.

Y en otros lugares aun no han iniciado el retorno a las clases, como es el caso de Perúel país con la tasa de mortalidad más alta del mundo, con más de 209.000 fallecidos (634 personas por cada 100.000 habitantes) donde han establecido el próximo mes de marzo como límite para el retorno a clase.

La vacante

La inmunización colectiva contra el coronavirus comenzó en América Latina en diciembre de 2020 y representó un punto de quiebre en lo que al crecimiento de contagios y fallecimientos se refiere, si bien el proceso no estuvo exento de contratiempos y reveson a queo que loe. de la variante ómicron.

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Una enfermera prepara una dosis de la vacuna contra la covid19 en Río de Janeiro (Brasil). EFE/ André Coelho

Con respecto a, hablaré del caso de Chileuno de los países con un índice vacante más alto del mundo -superior al 93% de los adultos-, pero donde la tasa de positividad volvió a superar la barrera del 35% en estos meses de verano austral.

Esta situación ha supuesto una deposición de capacidad de los hospitales y ha sido mortal, pese a medidas como el uso obligatorio de mascarillas en el exterior o los análisis PCR en los aeropuertos.

es Boliviael plan que comenzó con el personal sanitario y se fue extendiendo paulatinamente al resto de la población adulta hoy llega incluso hasta los mayores de cinco años, mediante la administración de vacunas como la Sputnik-V, Sinopharm, AstraZeneca, Pfizer .

Por su parte, Perú ha aprovechado el hecho de contar con un sistema bien organizado de vacunación para lograr un avance que ha permitido disminuir la extensión de la variante ómicron, a principios de este año.

En Centroamérica, Panamá y Costa Rica se han destinado para su diagnóstico y tasas de vacancia, por lo que se dice que algunos de los países con más del 80% de población con menopausia tienen una dosis de vacancia y más del 73%, con dos dosis.

En contraste, honduras y guatemala Me he rehabilitado en el proceso de inmunización, sobre todo en este último país, solo el 30% de la población ha recuperado dos dosis.

Pero tal vez la situación más paradójica en la lucha contra la pandemia sea la de brasilcon un presidente como Jair Bolsonaro que defiende postulados que rayan con el negacionismo.

«Brasil se reconcilia constantemente como un país importante en el movimiento sanitario internacional y, arrepentido, pasa una declaración contraria a las medidas de la ciencia, del control de la pandemia, avances que ya eran considerados como consolidados», comenta el Profesor Covas, del Instituto Butantan.

Pero a pesar de las ideas de Bolsonaro, las medidas adoptadas por los gobiernos de los estados han hecho posible que el país sea de los que poseen una de las mayores tasas de inmunización del mundo, con más del 73% de su población con la pauta completa, mientras que el 23% ya ha recibido el refuerzo.

Haití, en el punto de mira

Con una ganancia de población del 0,9% con la tasa de desocupación completa, Haitíel país más popular de América, es un estímulo motivador para las autoridades sanitarias.

«Los países que están en la misma situación que Haití, como por ejemplo muchos africanos, están presentando números elevados de transmisión de la enfermedad y son potentes generadores de nuevas variantes. In tanto no tengamos una acción global para atenderlos, vamos a estar expuestos a esas variantes», advirtió el presidente del Instituto Butantan.

De no tomar cartas en el asunto, este inquietante panorama podría extenderse a otros rincones de un continente donde la situación no está del todo controlado ni siquiera en Estados Unidos, el país más poderoso del mundo y el más afectado por la pandemia, con más de 78 millones de casos, cerca de 950.000 fallecidos y con solo un 64,7% de la población con la pauta de vacunación completa, si bien la media de contagios está disminuyendo semanalmente.

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