Durante el verano, los cambios de rutina y de vivienda, unidos a las olas de calor, inciden en el cuidado de las personas con alzhéimer. La Confederación Española de Alzhéimer (CEAFA) facilita una serie de consejos básicos también para familiares y cuidadores.

Para evitar situaciones complicadas, desde la Confederación Española de Alzhéimer advierten sobre los peligros que puede entrañar el verano para los pacientes con esta enfermedad neurodegenerativa.

«Los cambios repentinos de horarios -apuntan-, sobre todo si los vinculas también a cambios de domicilio, pueden facilitar la desorientación. En este sentido, en fases avanzadas de la enfermedad, es desaconsejable viajar, ya que el trascollo puede llegar a asustar al paciente y generar riesgos necesarios”.

Y es que dentro de un proceso de demencia se disciernen diferentes fases, no es lo mismo irse de vacaciones con una patología leve, en la que los cuidados no son espacialmente intensos, a hacerlo en estado más avanzado.

Teniendo todo esto en cuenta, y en caso de trasladarse por vacaciones, se recogen una serie de consejos para hacer más llevadera esta época del año.

El cuidado de los pacientes con alzheimer en verano

De esta forma, la Confederación Española de Alzheimer (CEAFA) indica:

Que todo sea predecible

Es importante hacer que la vida de la persona con alzhéimer sea lo más predecible que se pueda, también en vacaciones. Así, se refuerza la seguridad y comodidad del paciente para el, ya que los cambios suponen un gran esfuerzo mental que en muchas ocasiones no es aconsejable. Todo lo que se pueda planificar y preparar con antelación será una gran ventaja. En casos avanzados, será de gran utilidad

  • Ayudar al paciente con la elección de la ropa y hacerle partícipe de este tipo de decisiones, a la vez que quantas menos mejores elecciones.
  • Recordar al paciente el nombre de familiares o visitas habituales del lugar de vacaciones
  • Hablar a primera hora de la mañana sobre los principales eventos que târhran lugar durante esa jornada
  • Planificación actividades simples y situaciones sociales agradables: como pueden ser las visitas de los niños

Ojo con las altas temperaturas

EFE/EPA/STEPHANIE LECOCQ

Las personas mayores no se adaptan fácilmente a los cambios bruscos de temperatura y son más susceptibles al estrés térmico. Por eso se recomienda:

  • Frecuente lugares frescosespecialmente en horas del día con mayor calor
  • Mantener una correcta hidratación
  • llevar ropa más ligeraque evite mayor subida de la temperatura corporal
  • Mantener especialmente vigiladas a las personas dependientes y consultar al profesional sanitario ante cualquier duda relativa a la salud que pueda estar derivada de las altas temperaturas exteriores, como dolor de cabeza, mareos, respiración y aceleradas frecuencias cardiacas o alteraciones del comportamiento

Vacaciones para familiares y cuidadores

En fases más avanzadas de la enfermedad, el viajar puede estar ciertamente desaconsejado, pero las vacaciones siguen siendo una necesidad.

Porque, aunque se pone el foco en el bienhaner del paciente, no se puede descuidar el derecho al respiro de los familiares y cuidadores de personas con alzhéimer:

«El meritedo descanso no es solo recomendable, sino totalmente necesario, vital para recargar energías y reponer las fuerzas necesarias para continuar con el cuidado el resto del año», señala CEAFA.

En este sentido, desde la confederación recuerdan que, en caso de no contar con más apoyo familiar, cada vez hay más centros que ofren servicios de estancia temporal o respiro familiar, donde una persona puede ingresar por un periodo de tiempo limitado y ser partícipe de las actividades habituales del centro, que trabajarán y reforzarán la asistencia y cuidado del paciente siempre adequándos a su estado físico, cognitivo y funcional .

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