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MADRID, 10 de octubre. (PRENSA EUROPA) –

Un 45 por ciento de los empleados públicos consumen prácticamente a diario drogas psicoactivas (ansiolíticos, antidepresivos y somníferos, entre otros), según un estudio realizado por la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF).

El estudio, presentado este lunes con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, se ha realizado a través de entrevistas a más de 2.000 personas que trabajan en distintos ámbitos de las administraciones públicas, como la Administración General del Estado y comunidades autónomas, ayuntamientos, Educación, Sanidad, Justicia y empresas públicas.

Según los resultados de la encuesta CSIF, el consumo diario de estos fármacos está casi generalizado en todos los ámbitos de administración, aunque con especial incidencia en sanidad y educación.

El mayoritario perfil es el de una mujer de entre 45 y 54 años, trabajador de la sanidad pública o de un centro educativo que consume ansiolíticos a diario por supporter un exceso de carga de trabajo o por pensar que carece del reconocimiento profesional.

Según la encuesta, los psicofármacos más consumidos son ansiolíticos (66 por ciento de los encuestados reconesa su uso), antidepresivos (43,6 por ciento) y somníferos (32,1%). Un 51 por ciento de los encuestados asegura consumir estos farmácos a diario, un 13 por ciento varias veces a la semana, un 21 por ciento alguna vez al mes y un 15 por ciento en el último año.

El 76 per cento manifiesta que el trabajo le influye a la hora de consumir estas sustancias: un 54,2 per cento lo relationa por un exceso de carga de trabajo, un 44,6 por el escaso reconocimiento profesional y un 37,7 por cento por el mal clima laboral (conflictos, situaciones de acoso, etc.).

Además, el 21,22 por ciento relaciona el uso de estas drogas con la precariedad laboral (temporalidad, empleo temporal, etc.), el 20,6 por ciento con los problemas con los usuarios que prestan servicios y el 12,6 por ciento con los problemas económicos.

Otro dato significativo de la encuesta es que más de la mitad (55 por ciento) de los encuestados reconoce que no consumía este medicamento antes de la pandemia de COVID-19, mientras que el 93 por ciento se queja de la ausencia en sus centros de trabajo de iniciativas sobre protección de la salud mental.

MEDIDAS PARA MEJORAR LA SALUD MENTAL

Aprovechando el lanzamiento de la encuesta, CSIF ha puesto en marcha la campaña ‘Trabajamos por ti, comprometidos contigo. Promoviendo el respeto y la salud mental en el amíboto laboral’, que pretende ofrecer ayuda a los empleados públicos en situación de riesgo psicosocial.

También recoge exigir al Gobierno que ponga en marcha un paquete de medidas centradas en promover la prevención de riesgos para la salud mental en los centros de trabajo.

Entre esas medidas, la secretaria nacional de Prevención de Riesgos Laborales de CSIF, Encarna Abascal, ha justificado en rueda de prensa la necesidad de la aprobación de una directiva europea sobre riesgos psicosociales y su desarrollo a través del Real Decreto, así como la realización de evaluaciones de riesgos y gestion psicosocial real en los centros.

De la misma forma, otra de las propuestas de la organización sindical es establecer la figura del ‘psicólogo en el trabajo’ e incluirlo en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales como miembro más antiguo del Servicio de Prevención.

Finalmente, CSIF aboga por un Plan Nacional de Prevención del Suicidio que incluya a los colectivos profesionales más vulnerables, planes de prevención e intervención de conductas adictivas en el ámbito laboral y vigilancia de la salud mental en los centros de trabajo. «Sin salud mental no hay salud, es cosa de todos», ha remachado Abascal.

«INVERSIÓN INSUFICIENTE»

Otro de los puntos clave para CSIF es aumentar el número de plazas en Psicología, Psiquiatría, Enfermería especializada en salud mental y terapeutas ocupacionales, debido al «déficit brutal» de profesionales, según ha informado el presidente del sector sanitario nacional de CSIF , Fernando Hontangas.

Según datos de Eurostat, España cuenta con 6 psicólogos por cada 100.000 habitantes, mientras que la media de la UE es de 18. Asimismo, en España hay 9,6 psiquiatras por cada 100.000 habitantes frente a los 18 de los medios de la UE, por lo que se necesitarían 3.948 profesionales para llegar a los medios europeos.

“No hay dotación económica suficiente para la contratación de profesionales ni se establece una ratio mínima. En concreto, denunciamos que la salud mental sólo supone el 5% del gasto sanitario total, frente al 7,5% de media los países de nuestro entorno, según datos de la Sociedad Española de Psiquiatría”, ha añadido al respecto.

Además, Hontangas ha detallado que la lista de espera para ser valorada por los servicios de psiquiatría es de dos meses de media en toda España, aunque la situación varía entre comunidades autónomas: en Andalucía y Castilla-La Mancha puede llegar hasta los 4 y 5 meses , respectivamente, para la primera consulta, y en Aragón hasta 9 meses.

Por otro lado, ha lamentado que el plazo para ser recibido por los profesionales de psicología clínica es de unos cuatro meses en España, pudiendo llegar hasta seis en Cantabria y Castilla y León y un año en Aragón.

Igualmente, el presidente del sector salud nacional de CSIF ha criticado que la Estrategia de Salud Mental 2022-2026 «tampoco se ha implantado en todas las comunidades autónomas». Según el sindicato, no está presente ni en Cataluña ni en la Comunidad Valenciana, por ejemplo; mientras que Cataluña y Madrid, entre otras regiones, tampoco han reforzado sus servicios de salud mental tras la pandemia.


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