El Abecedario de la Psicología de Sergio García seguirá completándose en 2022. El psicólogo ofrece los trazos esenciales sobre la palabra «Nervios»

Llamamos “nervios” una sesión de activación general con una correlación emojournal/corporal que alargado en el tiempo, puede llevar a la “ansiedad”.

Los “nervios” tendrán su origen en hechos puntuales o novedosos que elevarán nuestra tensión emocional y descenderán en un momento concreto a nuestra persona y que pensamos que pasarán inmediatamente cuando se reduzca la presión.

Algunos de estos los sintomas pueden ser:

– Aceleración del pulso.

– Sudoración, escalofríos, boca seca.

– Enrajecimiento de la cara y de las extremidades.

– Sensación de bloqueo y reducción de recursos atencionales.

– Nervios en el estomago: pesadez en las comidas, mala digestion.

– Insomnio leve a la hora de conciliar el sueño o mantenerlo.

Sufrir de nerviosismo la angustia del dique es una reverberación lógica de que podemos tener una apuesta inicial en una nueva posición.

Además, fue una reacción evolutiva que nos depende para sobrevivir en la naturaleza ya que el sistema nervioso expulsa adrenalina, una hormona que lo prepara para una actividad física sorpresiva afrontando la circunstancia exterior sobrevenida.

Haciendo referencia a los consejos de activación, mecánicas existentes en nuestro nuevo psyquis:

  • De aproximación o de apetitoque se pone en marcha con emociones positivas y conductas que nos gustan (como por ejemplo esa excitación que sentimos cuando nos vamos a ir de vacaciones o emprendemos un viaje deseado, o cuando intentamos conseguir un nuevo objetivo laboral).
  • De evitación o de defensase pone en marcha con supuestas amenazas del entorno hostil o en aquellas situaciones que nos disgustan (ejemplos serían un accidente de tráfico, una discusión con la pareja o en el trabajo…).

Para poder minimizar o minimizar “los nervios” debemos tolerarlos, saber que forman parte de nosotros y que no podemos acabar con ellos.

También debemos poner el “foco” fuera de nosotros y no prestarles mucha atención ya que si no se hacen más grandes, de tal manera, que debemos asumir o resolver la situación que los generan o apartarnos de ella.

En caso de que no sepamos su origen o se hayan hecho muy frecuentes sería conveniente consultar a un psicólogo para evitar llegar a un “estado ansioso”.

El psicólogo Sergio García Soriano / Foto cedida

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