En la adolescencia, los hijos «se encuentran en ese momento de búsqueda incansable de su identidad personal, sexual, ideológica e intelectual. Al torbellino de hormonas se suma el torbellino de emociones que sintió con la intensidad propia de su edad». Así lo describe la pediatra y divulgadora Lucía Galán en su nuevo libro «La vida va de esto» (Planeta), en el que se quita la bata de médica, habla como madre y nos cuenta algunas de sus claves para lidiar con los adolescentes

FOTO EFE / Alejandro García

Miembro del Consejo Assessor de Unicef ​​y premio de la Organización Médica Colegial de España a la mejor divulgadora, Lucía Galán se muestra preocupada por el impacto de la Covid en los adolescentes, y más concretamente en su salud mental.

En una entrevista con EFEsalud, no puede dejar de recordar que las urgencias psiquiátricas en niños y adolescentes han advertido un 50 por ciento durante la pandemia.

«Han llegado de forma alarmante las autolesiones ya pie de consulta hemos visto más casos de trastornos de conducta alimentaria, anorexia y bulimia, y de trastornos de ansiedad, depresión y fobias».

El dato más tremendo, añade, es que el suicidio es la primera causa de mortalidad entre los 15 y los 29 años».

Cada día se suicidan diez personas en España; de ellas, una es un joven menor de treinta años o un adolescente.

«Esto es un auténtico drama, un drama silencioso y silenciado», que hay que enfrentar con aviones y más recursos, defiende.

En su libro, Lucía Galán explica que «estar triste no justifica en ningún caso tener deseos de acabar con tu propia vida, pero si tienes pensamientos suicidas, debes hablar con un profesional».

Hablar con un profesional «es un síntoma de fortaleza y no de debilidad como cree el imaginario popular», sostiene la pediatra.

«Todo está en nuestra mente: la resiliencia, el optimismo y el sentido del humor, así como la actitud frente a la vida, la lucha, el sacrificio o la esperanza y la paz que todos buscamos tras una tormenta».

La vida «va de aceptar que la muerte forma parte del viaje y que las pérdidas, las ausencias y los abismos se lloran, y, una vez que los has llorado, la vida va también de levantarse y seguir adelante, siempre adelante».

Por ello, añade, debemos conocer la diferencia entre estar triste y tener una depresión, ya que son cosas completamente diferentes.

En cuanto a la depresión, insista, es una enfermedad y, como tal, hay que tratarla.

En su opinión, es naturalmente tener miedo, «pero si éste nos desborda y nos limita, ese miedo se puede convertir en una fobia y no obstante tenemos que buscar ayuda profesional».

Pediatría Lucía Galán: lidiar con adolescentes

Relación al tema inicial de lidiar con los hijos adolescentes, la pediatra Lucía Galán invita a la calma, la reflexión y la escucha, y especialmente a trabajar el difícil arte de la comunicación:

«A medida que crece la comunicación con nuestros hijos irá disminuyendo, y es completamente normal que cuando son adolescentes busquen refugio en la soledad de su habitación y en la complicidad de sus amigos».

Y añade que nuestros hijos adolescentes «necesitan aislarse, pasar más tiempo en su habitación a solas en búsqueda de respuestas que solo ellos han de encontrar».

Lucía Galán Bertrand

La autora nos invita a no perder esas ventanas de oportunidad que nos conceden, como, por ejemplo, al salir del colegio o del instituto, y llegan a casa a merendar «y parece que les han dado cuerda, hablan y devoran a partes iguales» .

O cuando al recogerlos del entrenamiento, y debido a las endorfinas liberadas por el ejercicio, nuestros hijos sueltan carrete y no hay quien los calle.

Cuando eso fuera, aconsejar, no debemos juzgar, criticar o interrogar, porque Automáticamente los adolescentes serán enviados hacia y desde el coche. Tal vez incluso renuncie a volver a intentar contarnos algo.

En su nuevo libro, lucia galan dedica también un capítulo a los padres que han tenido un bebé y llevan meses sin dormir, a las chicas que han tenido su primera regla, a las madres de las madres, al compañero de viaje, a la vida, a la muerte, a la mujer emprendedora ya quienes no se rinden.

Porque la vida, concluye, «va de mirar su cara amable y bonita, que la hay, claro que la hay, y es preciosa. La vida es buscar a esas personas refugio a las que siempre puedes volver, pase lo que pase».

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