El síndrome de la vida ocupada responde a una serie de sensaciones causadas por una vida muy exigente, preocupada y acelerada. En ella, las personas se llenan de responsabilidades, funciones y trabajo quieren porque o no saben renunciar.

Esta es una forma actuarial de defender la mecánica de protección de los circos personales y aparece porque las personas no se sienten cómodas consigo mismas y no desean hacer una introspección sobre sus propias circunstancias.

Este término ha sido ampliado por un grupo de Estudios Centrales de Glasgow (CPS Research) y suele ser idéntico a uno de los más queridos, olvidos y una mala concentrada.

Rafael San Román, psicólogo y PR Manager en la plataforma ifeel, explica a EFEsalud que “el síndrome de la vida ocupada no se considera como una enfermedad ni una etiqueta diagnostóstica, sino una expresión para resolver un problema creciente”.

“No sé renunciar a nada y voy llenando mi vida de ocupaciones, pero al final, mis recursos de afrontamiento tienen un límite. Mientras estamos de crucero y paraguas empoderándonos para dar a entender en cuanto al cansancio, la ansiedad o la frustración por no poder hablar, ya conoces al experto.

Aunque inicialmente no se puede prevenir, un primer paso es darnos cuenta de que esa vida tan ajetreada comienza a ser más agotada que satisfactoria. La autoexigencia y el ritmo acelerado en mues profesiones suelen ser factores determinantes.

“Es una cuestión de equilibrio. Si no me desgasta, no pasa nada, pero el problema es cuando se va desgastando. Cuando lo hemos admitido, si decido que es algo que debo cambiar, tengo que pensar dónde debe estar ese cambio”, subraya el psicólogo.

En este punto, es común que hagamos las renuncias porque necesitamos eliminar responsabilidades. Sin embargo, no siempre es fácil decidir qué debo declinar.

Muchas personas no tienen entrenada la capacidad de decir que no o no les compensa, por lo que se trata de un «caramelo envenenado», como matiza el experto.

Además, San Román recuerda que «van a aparecer vacíos de actividad y pensamientos de remordimiento que hay que aprender a manejar».

Poner limites

Algunas pautas que podemos seguir para controlarlo es valorar si nos compensa nuestro trabajo, focalizarnos en nuestro bienestar emocional y físico, establecer límites y aprender a renunciar.

Asimismo, desde la plataforma cuentan que muchos trabajadores reciben mensajes continuos de que hay que darlo todo y que hay que apretar unos años de la vida profesional para obtener su recompensa.

Aunque suelen decir que es algo provisional, tiende a alargarse durante varios años, por lo que dificulta la conciliación laboral. San Román afirma que “hay una serie de creencias asociadas a cómo tiene que ser la manera de enfocar el trabajo o la forma de labrar una carrera profesional que boicotean determinar el bienestar”.

¿Qué ocurre con el teletrabajo?

El teletrabajo es otro campo de batalla. Según el psicólogo, la flexibilidad y la comodidad pueden desordenar y emborronar el horario y nuestras metodologías de trabajo.

“En teoría, un trabajador medio debe seguir su horario que tenía en la antigua normalidad y no debe extenderse por estar en casa. Si en la oficina, no bajaba en la mitad de la mañana a hacer la compra, no hay razón para hacerlo cuando teletrabajo”, establece el experto.

A pesar de que el teletrabajo tiene enormes ventajas, San Román recuerda que “es un escenario menos proclive a estar controlado por otros y nosotros mismos”.

“Mientras trabajo pienso que puedo ocuparme de los niños o hacer la comida, y parece que todo cuadra. Sin embargo, esto solo termina por saturarnos”.

En estos términos, la responsabilidad compartida entre el comerciante y el emperador está trabajando en claves para aligerar el equilibrio. Desde ifeel, cree que mentalizarse de que trabajar es trabajar es un punto básico para lograr el bienestar. Asimismo, la empresa debe respetar los horarios.

síndrome de vida abierta
El estrés incide en la salud del trabajador. EFE/Rungroj Yongrit

Síndrome de la vida ocupada y “burnout”, términos similares

El “burnout” o “síndrome del trabajador quemado” consiste en la cronificación del estrés. En un momento primo, se puede configurar para semejanzas entre ambos, pero no ejecuta iguales.

Aunque se asocia erróneamente el “burnout” a una persona hiperocupada y con muchas responsabilidades, esto no siempre ocurre. Primero, bien vale la atención y satisfacción de la motivación y motivación que aporta su trabajo. Muchos empleados “se encuentran quemados” por no tener tareas (“boredout”) o por no saber desempeñar adecuadamente su trabajo.

Por el contrario, el síndrome de la vida ocupada implica no obstante haber llenado de actividades voluntariamente o involuntariamente, y habitualmente se añade la carga de sufrir también el “burnout”.

El bienestar emocional, pilar de la cultura empresarial

El psicólogo matiza que “como empresa hay que ir transmitiendo la idea de que el bienestar emocional de las personas es una herramienta importante de trabajo y las condiciones personales de cada persona son fundamentales”.

“Hay intención de lograr esa adaptabilidad mutua. Si trabajador hace muchos esfuerzos por adaptar sus condiciones a las necesidades de la organización, la empresa también debe adaptarse. A ella le conviene porque cuidar el trabajador es cuidar la productividad. Debe ser parte de la cultura empresarial”, detalla el experto.

Esta flexibilidad mutua va desde la implicación de los trabajadores, el respeto por sus horarios, el mantenimiento de una adecuada comunicación interna hasta la limitación del número de las videollamadas. La supervisión y el control al trabajador que está teletrabajando tiene que ser especialmente cuidada.

“La separación entre lo personal y lo profesional es una muerte temporal, pero es una separación ficticia. Al final yo no dejo de ser yo solo porque estoy trabajando. El cuidado, el bienestar, la responsabilidad y el disfrute tienen que estar presente en todas las facetas de tu vida”, advierte San Román.

El experto aclara que “esto debe ser una filosofía y debe adaptarse a la misión y objetivos de la empresa, así como al cargo. Si contrario promovemos hiperactividad, tendremos resultados a corto plazo, pero personas muy saturadas”.

Así lo suele corroborar la Encuesta de Bienestar 360 de Cigna Estudio de 2021, donde concluye que la pandemia ha provocado un gran número de emplazamientos e imperios, y que ha hecho malabares con sus responsabilidades en telecomunicaciones.

desde siento concluyen que “el trabajo no puede ser una excusa para dejar de lado el bienestar psicológico y por ello, se debe dar a los empleados las herramientas para cuidar su salud mental”. Este es el verdadero cambio de paradigma dentro del mundo empresarial.

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